domingo, 27 de junio de 2010

¿Cuánto cuesta un semáforo?



El precio de un semáforo en España depende mucho de la empresa que lo fabrica, pero se mueve alrededor de los 1000€. Este precio es para un semáforo de leds, que son 10 veces más caros que los tradicionales con bombillas halógenas pero consumen muy poco y a la larga son más rentables.
Actualmente en España hay unos 300.000 semáforos, cuyo consumo es de 350 gigavatios anuales, el equivalente al consumo de 150.000 hogares. Pero se calcula que con los nuevos semáforos de leds el consumo bajaría un 80%, y por esto se están sustituyendo paulatinamente en todas las ciudades y pueblos del estado.
Además, hay formas todavía más económicas de gestionar el tráfico, como en la ciudad vasca de d'Amorebieta-Etxano, donde han hecho un experimento que parece que funciona muy bien: sacar los semáforos.

Fuentes:
  1. http://www.3cat24.cat/noticia/405426
  2. http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/2007/07/24/165309.php
  3. http://www.elpunt.cat/noticia/article/1-territori/10-administracions/173447-tants-caps-tants-llums.html
  4. http://www.deia.com/2010/05/04/bizkaia/duranguesado/un-pueblo-tranquilo-sin-semaforos
 

domingo, 20 de junio de 2010

El precio del libro


A diferencia de otros productos, en el mundo del libro los porcentajes del precio de venta que se lleva cada uno de los que participan en su gestación es relativamente estable:
El autor se lleva un 10% del precio de portada de cada libro que se vende, independientemente de los que se hayan editado. Este porcentaje puede crecer un poco, hasta un 12%, en caso que sea un autor muy vendido que la editorial no quiera perder o que tenga un agente literario que ejerza mucha presión. Por los libros de bolsillo el autor percibe un 5% del precio final.
La editorial se lleva un 40%. Menos de una cuarta parte son beneficios; el resto, papel, impresión, traductores, correctores, editores, personal, mantenimiento de la editorial, almacén, transporte, publicidad, gestión de contratos...
El distribuidor que se encarga de almacenar los stocks y entregarlos en las librerías se lleva cerca del 20%, que puede reducirse hasta un 10% según los tratos que haga con cada librería. Aún así, el margen de beneficios del distribuidor acostumbra a ser el más alto.
Por último, la librería se lleva un 30%, que según como lo negocie con el distribuidor puede llegar a ser un 40%. A parte de pagar el local y a los trabajadores, la librería tiene que pagar los libros cuando no los tiene en depósito y puede hacer un 5% de descuento al cliente, máximo legal permitido en este país. Aún así, con tarjetas de fidelidad y otras promociones a veces se hace un descuento que puede llegar al 8% e incluso al 10%, aunque de forma más o menos alegal.
En España, el precio del libro es fijo y ni en las librerías ni en las webs pueden venderse más caro o más barato excepto por el 5% del descuento autorizado. Esto ha permitido a la industria del libro española tener una amplia red de pequeñas y medianas librerías y editoriales que pueden convivir con las grandes superficies y los grandes grupos editoriales sin ser barridas en una guerra de precios.

martes, 15 de junio de 2010

Acciones Urgentes de Amnistía Internacional


En nuestro país, el hecho que un ciudadano escriba una carta a alguna autoridad, administración o representante político para quejarse de algo o denunciar algún hecho se ve, a menudo, como una pérdida de tiempo y como una rareza propia de jubilados y gente con mucho tiempo libre. Como máximo, como el último recurso de un ciudadano desesperado. Pero en otros países es una actividad habitual que forma parte de la actividad política de un ciudadano normal y corriente. El sistema electoral de los países anglosajones, por ejemplo, donde los ciudadanos escogen directamente los representantes de su circunscripción para que los representen y ejercen un cierto control sobre sus actos y votaciones en el parlamento hace que esta presión epistolar tenga más fuerza que aquí. 
Pero aunque este método tenga poca aceptación en el resto del mundo, lo cierto es que las cartas escritas acostumbran a ser leídas y, a menudo, contestadas y tenidas en cuenta. Amnistía Internacional hace años que tiene un programa de acciones urgentes donde decenas de miles de voluntarios de todo el mundo escriben cartas a gobiernos de cualquier país exigiendo respuestas sobre acciones concretas como el encarcelamiento de un activista de los derechos humanos, el desalojo a la fuerza de un barrio de favelas sin previo aviso, casos de torturas y desapariciones. etc. Los participantes de esta red reciben, con la periodicidad que escogen, pequeños expedientes de casos concretos con toda la información necesaria para escribir una carta a las autoridades locales exigiendo alguna cosa. En estos informes se encuentran los datos necesarios para entender lo que pasa, los puntos que hay que exigir a los representantes del gobierno, las direcciones de las personalidades a las que enviar las cartas, fax o emails e, incluso, el tratamiento con el que dirigirse a cada autoridad (Su Excelencia, Estimado Señor, Señor Presidente, etc.). Una vez enviada la carta, además, se puede seguir el caso y ver como acaba.
¿Sirve para algo? Sí. Amnistía ha calculado que cerca de una tercera parte de estos casos experimentan mejoras gracias a la presión.
En caso que no tengamos tiempo para escribir cartas, siempre podemos dedicar un par de minutos a introducir nuestros datos en una ciberacción de Amnistía, donde en vez de cartas personalizadas se mandan firmas recogidas en todo el mundo.
Y, naturalmente, también se pueden escribir cartas a cualquier autoridad por cualquier motivo que se considere importante siguiendo la propia conciencia.  

Fuentes: 

  1. http://www.es.amnesty.org
  2. http://www.es.amnesty.org/rau/
  3. http://www.es.amnesty.org/actua/ciberacciones/