martes, 15 de junio de 2010

Acciones Urgentes de Amnistía Internacional


En nuestro país, el hecho que un ciudadano escriba una carta a alguna autoridad, administración o representante político para quejarse de algo o denunciar algún hecho se ve, a menudo, como una pérdida de tiempo y como una rareza propia de jubilados y gente con mucho tiempo libre. Como máximo, como el último recurso de un ciudadano desesperado. Pero en otros países es una actividad habitual que forma parte de la actividad política de un ciudadano normal y corriente. El sistema electoral de los países anglosajones, por ejemplo, donde los ciudadanos escogen directamente los representantes de su circunscripción para que los representen y ejercen un cierto control sobre sus actos y votaciones en el parlamento hace que esta presión epistolar tenga más fuerza que aquí. 
Pero aunque este método tenga poca aceptación en el resto del mundo, lo cierto es que las cartas escritas acostumbran a ser leídas y, a menudo, contestadas y tenidas en cuenta. Amnistía Internacional hace años que tiene un programa de acciones urgentes donde decenas de miles de voluntarios de todo el mundo escriben cartas a gobiernos de cualquier país exigiendo respuestas sobre acciones concretas como el encarcelamiento de un activista de los derechos humanos, el desalojo a la fuerza de un barrio de favelas sin previo aviso, casos de torturas y desapariciones. etc. Los participantes de esta red reciben, con la periodicidad que escogen, pequeños expedientes de casos concretos con toda la información necesaria para escribir una carta a las autoridades locales exigiendo alguna cosa. En estos informes se encuentran los datos necesarios para entender lo que pasa, los puntos que hay que exigir a los representantes del gobierno, las direcciones de las personalidades a las que enviar las cartas, fax o emails e, incluso, el tratamiento con el que dirigirse a cada autoridad (Su Excelencia, Estimado Señor, Señor Presidente, etc.). Una vez enviada la carta, además, se puede seguir el caso y ver como acaba.
¿Sirve para algo? Sí. Amnistía ha calculado que cerca de una tercera parte de estos casos experimentan mejoras gracias a la presión.
En caso que no tengamos tiempo para escribir cartas, siempre podemos dedicar un par de minutos a introducir nuestros datos en una ciberacción de Amnistía, donde en vez de cartas personalizadas se mandan firmas recogidas en todo el mundo.
Y, naturalmente, también se pueden escribir cartas a cualquier autoridad por cualquier motivo que se considere importante siguiendo la propia conciencia.  

Fuentes: 

  1. http://www.es.amnesty.org
  2. http://www.es.amnesty.org/rau/
  3. http://www.es.amnesty.org/actua/ciberacciones/
 

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