domingo, 17 de octubre de 2010

Terremotos en Barcelona


Cuando se produce un terremoto en algún punto del planeta el primer dato que nos llega es la magnitud, que puede medirse con la escala de Mercalli, que cuantifica la intensidad basándose en los daños materiales, o con la escala de Richter, que mide la energía liberada. Naturalmente, en el caos de las primeras horas es muy difícil saber cuántas personas han perdido la vida y cuál es el estado de las ciudades y pueblos próximos al epicentro, y por este motivo el dato de la magnitud toma tanta importancia.
Pero la magnitud no siempre es el dato más fiable para saber si el terremoto ha sido muy destructivo o no. A principios de año en Chile hubo un terremoto de magnitud 9,2 en la escala de Richter, uno de los más importantes de los últimos siglos. Murieron más de 700 personas y muchos pueblos y ciudades fueron devastados. Un mes y medio antes, en Haití, había habido otro terremoto de 7 grados en la escala de Richter que causó 200.000 muertos y destruyó buena parte del país. Para hacernos una idea de la potencia de los dos terremotos debemos tener en cuenta que la progresión de la escala de Richter no es lineal, y por lo tanto, aunque sólo tuvieran 2,2 grados de diferencia, el terremoto de Chile fue 65 veces mayor que el de Haití.
¿Qué determina entonces la gravedad de un terremoto? Existen dos factores, junto con la magnitud, que hay que tener en cuenta. El primero es la respuesta que se da a la emergencia: si existen hospitales preparados, protección civil u otros organismos entrenados para rescatar y asistir a las víctimas, posibilidad de desplazar rápidamente material médico, comida, agua potable, etc. El segundo es la previsión en la construcción de edificios, carreteras e infraestructuras. Estos dos factores son los que marcaron la diferencia entre Haití y Chile. Mientras los chilenos, acostumbrados a los terremotos (el más importante registrado jamás también fue en Chile, en 1960) han adaptado buena parte de sus edificios a los terremotos, en Haití las construcciones tradicionales en madera de palma (más ligeras y flexibles) se han sustituido por edificios modernos hechos con materiales de poca calidad. Algunas zonas del mundo con muchos movimientos sísmicos, como Chile, Japón o la costa oeste de los EEUU, están más preparadas para sufrir terremotos.
¿Y Barcelona? ¿Qué pasaría si hubiera un terremoto de estos en Barcelona? Es probable que la respuesta fuera bastante eficiente, pero el capítulo de la prevención no lo llevamos tan bien. Pocos edificios de la ciudad están preparados para sufrir un seísmo importante, y hay muchos edificios que se aguantan apoyándose en el edificio de al lado, especialmente en los edificios antiguos. Un terremoto como el de Chile podría destruir una parte importante de la ciudad.
Y es que aunque nuestro país no sea una zona de alto riesgo, las medidas antisísmicas no son las adecuadas. No hace mucho, en 1755, un terremoto de 9 grados en la escala de Richter destruyó Lisboa completamente. Murieron entre 60.000 y 100.000 personas, un tercio de la población.
A menudo pensamos que estas cosas sólo pasan lejos de aquí y que nosotros estamos mejor preparados...

Fuentes:
  1. Cada día se producen terremotos. En este web se pueden ver los últimos: http://www.iris.edu/seismon/
  2. Escala de Richter: http://es.wikipedia.org/wiki/Escala_sismol%C3%B3gica_de_Richter
  3. Escala de Mercalli: http://es.wikipedia.org/wiki/Escala_sismol%C3%B3gica_de_Mercalli
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