miércoles, 28 de diciembre de 2011

El otro presupuesto de la Casa del Rey


Hoy, 28 de diciembre de 2011, la Casa del Rey ha hecho público el desglose de su presupuesto. Aunque era una petición recurrente, a diferencia de la mayoría de monarquías europeas desde 1979 la Casa del Rey no se había tomado la molestia de darlo a conocer.
Pero no basta. Y no porque no apreciemos el gesto, necesario en cualquier democracia, de favorecer la transparencia y permitir a los ciudadanos la posibilidad de fiscalizar los gastos de sus representantes hechos con dinero público, sino porque una parte importante del presupuesto de la Casa del Rey permanece oculta. Ya lo decíamos en un post anterior: aunque la partida de los presupuestos generales del Estado destinada a la Casa del Rey es de 8.434.280 euros, el total real asciende a unos 25 millones de euros. Y eso porque muchas partidas se ocultan en otros presupuestos. El gobierno nunca ha desglosado estas partidas, y por lo tanto la cifra final sigue siendo un misterio, pero para que os hagáis una idea os ofrecemos una pequeña lista de algunas partidas que no se incluyen en los 8 millones de euros del presupuesto de la Casa del Rey y que el senador Iñaki Anasagasti se ha entretenido en recopilar:

- Seguridad (a cargo de Interior)
- Desplazamientos (a cargo de Interior)
- Viajes en avión (a cargo de Defensa)
- Escoltas de los hijos (a cargo de Defensa)
- Coches: Rolls, Mercedes, Audis, etc. (a cargo de Fomento)
- Choferes (a cargo de Fomento)
- Palacios: Zarzuela, Oriente, la Granja de San Ildefonso, Marivent, el palacio del príncipe, etc. + mantenimiento, luz, gas, agua, teléfono, jardineros, servicio, etc. (a cargo de Patrimonio)
- Viajes fuera de España oficiales y no oficiales (a cargo de Exteriores)
- Personal de la secretaría general de la Casa (a cargo de Presidencia)

El documento con el que la Casa del Rey ha hecho público este desglose habla de transparencia y austeridad. Pero el presupuesto sigue siendo poco transparente y, evidentemente, poco austero. Quizás ha llegado el momento de exigir al rey que cumpla con lo que predica.

Fuentes:

  1. Desglose del presupuesto de la Casa del Rey de 2011: http://imagenes.publico-estaticos.es/resources/archivos/2011/12/28/1325074553154Desglose%20presupuestario.pdf
  2. Post de Dando datos sobre la parte oculta del presupuesto: http://www.dandodatos.com/2010/07/cual-es-el-presupuesto-de-la-casa-del.html
  3. La lista recopilada por Iñaki Anasagasti la hemos sacado de su libro Una monarquía protegida por la censura, editado por Foca: http://ianasagasti.blogs.com/mi_blog/2009/06/la-censura-al-libro.html   
   

lunes, 19 de diciembre de 2011

Campos de concentración en Corea del Norte


En julio de 1977 Kang Chol Hwan, un niño de nueve años, fue detenido junto con el resto de su familia porque su abuelo no se había mostrado suficientemente entusiasta con el régimen de Kim Il Sung, el dictador vitalicio de Corea del Norte. El abuelo, por lo que parece, tampoco es que se opusiera: había viajado unos años antes desde Japón con toda su familia para vivir la revolución norcoreana y había dado su fortuna al partido, pero parece que eso no fue suficiente.
Kang y su familia pasaron diez años en el campo de concentración de Yodok como "familiares de un delincuente", y años más tarde, cuando consiguió huir del país y llegó a Corea del Sur después de un largo periplo por la China, describió su paso por el campo de concentración de Yodok en el libro Los acuarios de Pyongyang, el primer testimonio de un campo de concentración norcoreano que se publica en Europa. El libro es un ejemplo más de esta literatura del horror que nos ha permitido conocer cómo eran los campos de concentración nazis, los gulags soviéticos o los campos de concentración del franquismo, entre otros. El autor sufre el hambre y el frio, sobrevive comiendo ratas e insectos, lo obligan a presenciar ejecuciones y ve como un profesor mata a golpes a otro niño porque ha osado contestarle. Y lo más horrible es que Yodok no es el peor campo de concentración del régimen. Kang, cuando se refiere al resto de campos del país (Amnistía Internacional ha localizado seis pero nadie sabe cuántos hay), afirma: "Siento un cierto escrúpulo por quejarme públicamente de la vida que llevé en Yodok. Escrúpulo, sí, porque Yodok no es el campo más duro de Corea del Norte. Los hay mucho peores, envueltos en tal capa de misterio que durante mucho tiempo ha sido imposible hablar de ellos con precisión".
Además, existe una diferencia entre los campos norcoreanos y los gulags soviéticos o los campos de concentración nazis: los de Corea del Norte todavía hoy están llenos de gente. Se calcula que en Corea del Norte, con una población de 24 millones de personas, hay entre 150.000 y 200.000 encerradas en los campos de concentración por motivos políticos. Algunos de ellos son disidentes; otros, como en el caso de Kang, ni siquiera eso, aunque el régimen los considera como tales. Muchos, sencillamente han cometido el crimen de ser familiares de un preso.
Desde hace años, organizaciones como Amnistía están luchando para dar a  conocer estos campos y para hacer presión sobre el régimen de Kim Jong Un (nieto de Kim Il Sung e hijo de Kim Jong Il, que acaba de morir el pasado 17 de diciembre) para que cierre los campos y libere los presos. Si quieres ayudar a hacer presión, firma esta petición. Campos como los de Yodok, el de Senghori o el de Guantánamo son una vergüenza para nuestra especie.

Fuentes:

  1. Kang Chol Hwan: http://es.wikipedia.org/wiki/Kang_Chol-Hwan
  2. Los acuarios de Pyongyang, el libro de Kang Chol Hwan sobre su estancia en el campo de Yodok: http://www.todostuslibros.com/libros/los-acuarios-de-pyongyang_978-84-931457-8-1
  3. Campaña de recogida de firmas de Amnistía para cerrar el campo de concentración de Yodok: http://web.es.amnesty.org/enportada/campo-penitenciario-yodok.php
 
     
     
      

domingo, 11 de diciembre de 2011

Un barco para explorar los confines de la ética


La historia de la conquista y exploración de los océanos es, de hecho, la historia de una larga lista de barcos míticos. Pero, de los barcos de esta lista, no todos tienen el mismo valor. Muchos de ellos son conocidos en todo el mundo y muy celebrados en los países de origen de sus navegantes pero no significaron, precisamente, un avance para la humanidad. Son barcos usados para conquistar otros pueblos, para saquear riquezas naturales y para colonizar nuevos territorios. Sólo hace falta preguntar a los indios caribes por la Santa María, a los indígenas de Nueva Inglaterra por el Mayflower o, sin necesidad de ir tan lejos, a los pescadores de las costas del mar Rojo por el Alakrana. Pero en esta lista también hay barcos que, por su contribución a la historia del conocimiento, merecen un puesto de honor: el Beagle en el que viajaba Charles Darwin, el Fram del explorador polar Fridtjof Nansen o el Calypso del comandante Jacques-Yves Cousteau.
Hoy, aprovechando la celebración del cuarenta aniversario de Greenpeace, os queremos hablar de otro de estos barcos míticos: el Rainbow Warrior. Con este nombre han navegado por los mares y océanos de todo el mundo tres barcos de la organización Greenpeace dedicados al estudio del impacto que el ser humano lleva a cabo irresponsablemente sobre el medioambiente. Pero a diferencia de otros barcos científicos, el Rainbow Warrior no se ha limitado a constatar y documentar los delitos ambientales, sino que se ha implicado intentado parar algunas de las barbaridades que nuestra especie ha practicado en los océanos. Algunas de sus acciones son muy conocidas, como el asedio a los barcos que cazan ballenas indiscriminadamente y hasta el exterminio de la especie, la denuncia de los vertidos de petróleo (accidentales o no) o el intento de boicotear pruebas nucleares en mar abierto. Otras, como los estudios para demostrar el impacto de la pesca de arrastre en Nueva Zelanda o el retroceso de los glaciares noruegos no son tan mediáticas pero han tenido un papel importantísimo en la lucha para proteger estos ecosistemas.
Pero, como hemos dicho al principio, no es un solo barco sino tres los que han llevado este nombre sin coincidir nunca en el tiempo, y esto ha sido posible gracias a la inestimable ayuda del gobierno francés. La historia es bastante conocida y vergonzosa. En 1978 Greenpeace compró el primer barco, construido por el ministerio británico como barco de investigación en 1955 y que posteriormente había servido para pescar en el mar del Norte. Durante ocho años, el Raibow Warrior, que toma el nombre de una leyenda de los pueblos indígenas de Norteamérica que, en esos años, estaba muy extendida en las organizaciones ecologistas, participó en muchas campañas ambientalistas alrededor del mundo. En 1985, el barco tenía la intención de entrar en aguas territoriales francesas para impedir las pruebas nucleares que el gobierno francés quería llevar a cabo en el atolón de Mururoa, en la Polinesia. Esperaba anclado en Nueva Zelanda, pero no llegó a salir del puerto: agentes de la Dirección General de la Seguridad Exterior, la agencia de inteligencia francesa, pusieron una bomba en el barco y lo hundieron. Un fotógrafo de la expedición, Fernando Pereira, murió en el que sería el primer atentado terrorista de la historia de Nueva Zelanda. La atribución a los servicios secretos franceses no tiene nada de paranoia conspiracionista: han sido juzgados por la justicia neozelandesa y los nombres y apellidos de los agentes implicados son conocidos y aparecen en los libros de historia.
El barco se pudo reflotar, pero era imposible repararlo y lo hundieron en las islas Cavalli para que sirviera como santuario de vida marítima. Y cuatro años más tarde, en 1989, Greenpeace compró otro barco al que dieron el nombre de Rainbow Warrior II y que estuvo en activo hasta el 2011, que pasó a manos de la ONG Friendship para ser usado como barco hospital. Estos días ha tenido lugar la botadura del Rainbow Warrior III, que empieza su viaje con una "gira de presentación" que coincide con el cuadragésimo aniversario de Greenpeace. Si tenéis curiosidad por conocer este barco os podéis acercar al puerto de Barcelona, donde el Rainbow Warrior llegará el día 14 de diciembre y se podrá visitar hasta el 19. Si no vivís por aquí, podéis buscar en la web de Greenpeace cuál será la próxima parada...
Si lo visitáis os daréis cuenta de una cosa: no es un barco inmenso ni espectacular, pero es un gigante por lo que representa: es un símbolo del nuevo paso hacia delante que debe hacer nuestra especie. Ya no nos podemos conformar con saber lo que pasa en el mundo, hay que hacer algo.


Fuentes:
Santa María: http://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Mar%C3%ADa_%28nao%29
Mayflower: http://es.wikipedia.org/wiki/Mayflower
Alakrana: http://es.wikipedia.org/wiki/Alakrana
Beagle: http://es.wikipedia.org/wiki/HMS_Beagle
Fram: http://es.wikipedia.org/wiki/Fram_%281892%29
Calypso: http://es.wikipedia.org/wiki/Calypso_%28barco%29
Los 40 años de Greenpeace: http://www.greenpeace.org/espana/es/Por-dentro/40-anos-de-Greenpeace/?utm_source=newsletter-interessados&utm_medium=email&utm_term=ImagenOpen&utm_content=Cuarentones+pero+guerreros&utm_campaign=Rainbow#inicio
El(los) Rainbow Warrior: http://es.wikipedia.org/wiki/Rainbow_Warrior_%28desambiguaci%C3%B3n%29
El hundimiento del Rainbow Warrior I: http://www.greenpeace.org/espana/es/news/100708/
Fernando Pereira, el fotógrafo de Greenpeace asesinado por los servicios secretos franceses: http://www.lainsignia.org/2005/julio/ecol_001.htm
   
   
   
   

domingo, 4 de diciembre de 2011

La contaminación lumínica


La contaminación lumínica es la emisión de luz artificial nocturna en intensidades, direcciones, horarios o rangos espectrales innecesarios para la función que se le pide. Es decir, iluminar más de lo necesario. Puede parecer un problema menor comparado con otros tipos de contaminación, pero basta con ver esta foto del norte de Italia hecha desde la Estación Espacial Internacional (ISS) para entender que es un problema importante. Si todavía os queda alguna duda, miraros este espectacular vídeo hecho también desde la ISS que muestra el planeta entero de noche.
¿Qué hay de malo en la contaminación lumínica? Después de milenios de vivir casi a oscuras, el control de la electricidad nos ha permitido tener tanta luz como queramos y más, incluso hasta el punto que mucha gente se queja de que las ciudades están mal iluminadas, sobre todo en países de nuevos ricos como el nuestro: desde hace años, las secciones de cartas al director de los periódicos barceloneses están llenos de quejas contra una "iluminación insuficiente" de las calles de la ciudad. El problema es que no tenemos en cuenta las consecuencias de esta sobreiluminación. Echemos un vistazo.
En primer lugar tenemos la agresión a los ecosistemas nocturnos: la contaminación lumínica dificulta el reposo de la fauna diurna, impide las estrategias de camuflaje y reproducción de las especies nocturnas y rompe las relaciones entre cazador y presa. En segundo lugar, la luz excesiva provoca la pérdida del cielo estrellado, que actualmente está tan amenazado que se estudia que la Unesco lo declare Patrimonio de la Humanidad para intentar protegerlo. Si alguno de vosotros ha visto alguna vez el cielo nocturno en mitad del desierto sabrá de lo que hablamos: no tiene nada que ver con lo que hagamos visto antes, es una experiencia impresionante. Actualmente existe una campaña internacional por el derecho a observar las estrellas llamada Iniciativa Starlight 2007 que ya ha conseguido el apoyo de algunos gobiernos y organismos internacionales.
A los que no os convenzan estas razones ambientales, tenemos otras más prosaicas y contundentes. La iluminación que se escapa hacia el cielo y que nadie aprovecha nos cuesta una fortuna. En Cataluña, donde sólo vive uno de cada mil habitantes del planeta y tiene una sola área urbana de más de un millón de habitantes dedicamos cada año 30 millones de euros a iluminar las nubes. Podéis hacer números de lo que supone a nivel planetario. En época de recortes sociales hay que contextualizar el dato: 30 millones es más de lo que nos hemos "ahorrado" recortando la cooperación internacional del Gobierno catalán, que ha pasado de 49 millones de euros en 2010 a 22 millones en 2011.
Y no sólo estamos tirando dinero, también tiramos energía. En Alemania, en 1998 se calculó que la energía que el país destinaba a iluminar las nubes era equivalente a la energía producida por un reactor nuclear pequeño. ¡Y eso que Alemania es uno de los países ricos más eficientemente iluminados del mundo! Y si lo calculamos en energía fósil, la cifra también asusta: según el Departamento de Medioambiente de la Generalitat, la luz despilfarrada en Cataluña supone la quema de 14.000 toneladas de petróleo y la emisión a la atmosfera de 50.000 toneladas de CO2. ¿Cómo para pensárselo, no?
¿Qué se puede hacer para acabar con este despilfarro de dinero y energía y, de paso, para dejar en paz a la fauna nocturna, astrónomos y poetas incluidos? Básicamente, priorizar la iluminación de arriba hacia abajo (no necesitamos ver las nubes cuando conducimos o vamos por la calle), usar bombillas de bajo consumo y tener el suficiente sentido común como para entender que no hace falta que, de noche, tengamos tanta luz como de día.
 
Fuentes:
  1. Imagen del norte de Italia desde la Estación Espacial Internacional donde se ve claramente el nivel de contaminación lumínica: http://twitpic.com/76n28p
  2. Una foto de la península ibérica desde la ISS: http://twitpic.com/7rugqs
  3. Un espectacular vídeo de nuestro planeta visto desde un satélite donde se puede apreciar la contaminación lumínica: http://www.youtube.com/watch?v=mqicgKpqVUk
  4. Página web de la Iniciativa Starlight: http://starlight2007.net/  
  5. Los datos sobre contaminación los hemos sacado de Cel Fosc, una de les asociaciones más activas contra la contaminación lumínica: http://www.celfosc.org
  6. Cielo Oscuro, el web sobre contaminación lumínica de la Sociedad Astronómica Granadina: http://astrogranada.org/cieloscuro/principal_cielo_oscuro.htm
  7. Web de IDA, International Dark-Sky Association:  http://www.darksky.org/
  8. Los recortes en cooperación internacional: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cooperacion/causa/perdida/elpepisoc/20111122elpepisoc_1/Tes
   
   
   
   

domingo, 27 de noviembre de 2011

Sobre elfos, gnomos, dragones y hadas


Paracelso fue uno de los introductores del método científico en los estudios de medicina y uno de los responsables de que esta ciencia abandonara la teoría hipocrática y escolástica de los cuatro humores y empezara a introducir los remedios químicos y la cirugía como base de la medicina moderna. Pero no todas sus ideas eran tan "científicas". Paracelso también es autor de un montón de libros sobre magia y alquimia, escritos en una época en la que estas disciplinas iban de la mano de la química y el resto de ciencias naturales. Uno de sus libros más curiosos, publicado en 1566 (un cuarto de siglo después de su muerte), es el Libro de las ninfas, los silfos, los pigmeos, las salamandras y el resto de espíritus, que describe todas las criaturas mágicas y ocultas que, supuestamente, habitan el planeta: "nadie ha de maravillarse de que puedan existir criaturas como estas, porqué Dios es maravilloso en sus obras, que suele presentar de forma milagrosa" dice en el primer capítulo del libro.
Creer en criaturas imposibles no es, pues, patrimonio exclusivo de mentalidades precientíficas y enemigas de la lógica, sino que incluso algunos de los científicos más importantes de la historia han creído en ellas con más o menos fuerza. Isaac Newton, que indudablemente fue uno de los grandes científicos de todos los tiempos, dedicó muchos esfuerzos a que la Royal Society patrocinara un viaje a los Alpes suizos con la intención de estudiar los dragones que, en ese tiempo, se creía que los habitaban. No era una idea exótica: desde la publicación de los viajes alpinos del naturalista Johann Jakob Scheuchzer la idea de que en los Alpes vivían dragones y otras criaturas antediluvianas estaba muy extendida entre los científicos de toda Europa.
A todos nos parece que tenemos clara la frontera entre lo que existe y lo que no, entre la realidad y la superstición. Nos parece que estas creencias son cosa del pasado, de un tiempo en el que estaban tan extendidas que incluso los grandes sabios las creían. Y que hoy lo que queda sólo son algunas bolsas de crédulos situadas en países lejanos o entre gente poco ilustrada. Pero eso no es verdad, y todavía hoy hay mucha gente que defiende la existencia de seres mágicos. Un ejemplo: una encuesta hecha en Islandia en 1995 decía que el 70% de la población cree en la existencia de la "gente escondida", que es como se conoce a los elfos, lo gnomos y el resto de criaturas mitológicas en la isla. Del resto, un 23% no estaba seguro y un 1% no contestaba, lo cual nos deja con sólo un 6% de islandeses que niega la existencia de elfos escondidos entre la naturaleza de su país. De encuestas sobre este tema se han hecho muchas (con resultados bastante similares), porque los elfos son un elemento muy importante del folklore de Islandia, un folklore mucho más vivo de lo que nos pensamos. En el Ministerio de Transportes islandés, por ejemplo, hay una persona encargada de vigilar que los trazados previstos de las nuevas carreteras no pasen por los sitios donde la tradición dice que viven elfos, para evitar molestarlos. ¿Os imagináis que el gobierno gallego tuviera un departamento de meigas?
No es fácil, pues, ver dónde está la frontera entre lo que es cierto y lo que es superstición, sobre todo si eres uno de los que cree en cosas irreales. ¿Pero cómo saber si lo que crees es irreal o no? El escritor Fernando Arrabal, hablando de los dragones de los Alpes, resumió muy bien este dilema: "Si Newton, que tenía el cerebro más privilegiado de nuestra especie, creía en dragones, ¿en qué dragones debo estar creyendo yo sin darme cuenta?".

Fuentes:

  1. Paracelso: http://es.wikipedia.org/wiki/Paracelso
  2. La teoría de los cuatro humores: http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_los_cuatro_humores
  3. Extracto del Libro de las ninfas, los silfos, los pigmeos, las salamandras y el resto de espíritus, de Paracelso: http://www.elementos.buap.mx/num22/pdf/3.pdf
  4. Los viajes de Scheuchzer por los Alpes buscando dragones: http://bedejournal.blogspot.com/2009/08/dragons-of-swiss-alps.html
  5. Encuestas sobre elfos en Islandia: http://en.wikipedia.org/wiki/Hulduf%C3%B3lk#Surveys
  6. El documental Investigación sobre el mundo invisible de Jean Michel Roux, que pasó unos años estudiando la creencia de los islandeses en elfos y otras criaturas sobrenaturales: http://www.youtube.com/watch?v=gRjatXe5bis
  7. Las carreteras islandesas evitan los sitios donde viven elfos: http://www.datosfreak.org/datos/slug/Los-elfos-de-islandia/
  8. El escritor Fernando Arrabal: http://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Arrabal
   
   

   
  

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Votar en contra de los propios intereses


Mucha gente se pregunta, en tiempo de elecciones, por qué tienen tantos votos los partidos que tradicionalmente defienden los intereses de una minoría. Es un tema recurrente en los foros políticos e incluso en los bares y cafés. Basta con ir a Google y teclear "por qué la gente vota X", cambiando la X por el nombre del partido que, según tu punto de vista, favorezca los intereses de la minoría con las riendas más altas, para darse cuenta que existe mucha gente que se hace esta pregunta. Y de que hay respuestas de todo tipo, también. Intentemos analizarlas.

Básicamente, las respuestas que da la gente pueden resumirse en dos. Por un lado, las que se basan en la ignorancia en temas políticos de la gran mayoría de los votantes. Algunas de estas respuestas son más suaves ("es necesario un nivel cultural muy alto para hacerse una idea clara de la política, la historia y la economía, y esto es difícil para mucha gente") y otras son más radicales ("la gente es idiota"), pero en todo caso vienen a decir lo mismo: el que vota a un partido que defiende intereses muy distintos a los suyos es porqué desconoce las intenciones reales de este partido y, en muchos casos, incluso desconoce qué tipo de políticas serían más favorables a sus propios intereses.

El segundo gran grupo de respuestas, más o menos, viene a decir: la intención de voto en las grandes democracias, sobre todo en aquellas dónde el bipartidismo está más extendido, reacciona a la ley del péndulo, que básicamente castiga a aquellos que llevan tiempo en el poder porque se les identifica con todos los problemas del país y premia a la oposición porqué ha sido la voz crítica con los males que padece la sociedad o, incluso, porque es el único recambio disponible. Hay épocas en las que el péndulo oscila hacia partidos que coinciden más con los intereses de la mayoría y épocas en las que oscila hacia el lado opuesto.

¿Cuál de las dos es la buena? Bueno, las dos pueden tener parte de razón (y la tienen: sólo hace falta echar un vistazo a los periódicos para identificar casos en los que estas respuestas se pueden aplicar). Pero que estas respuestas se basen en la realidad no significa que la expliquen completamente. Quizás la gente que vota contra sus intereses no es tan ignorante, ni está tan desinformada, ni hace un voto de castigo. O como mínimo, no toda. Quizás, sencillamente, es que vota lo que le interesa votar.

Este es el punto de vista de John Kenneth Galbraith, uno de los grandes economistas del siglo XX, y está expuesto en uno de sus libros: La cultura de la satisfacción. Intentaremos resumirlo.

Durante siglos, las normas las han dictado la minoría que tenía el poder. El resto de la población, por más que fueran una amplísima mayoría, no tenían ni voz ni voto en las decisiones políticas y económicas. Con la conquista de la democracia parlamentaria en una parte significativa de países del mundo las cosas han cambiado, y ahora mucha más gente participa en la toma de decisiones. Pero no nos confundamos: por más que sean una mayoría de ciudadanos de estos países los que tienen la posibilidad de influir en la vida pública, no son todos. Es lo que Galbraith llamaba la Mayoría Electoral Satisfecha, los afortunados económica y socialmente. Y en todo caso son una mayoría no de todos los ciudadanos, sino de los ciudadanos que realmente votan. Aquí hay que restarle todos aquellos ciudadanos que no participan porque no ven que les sirva de nada hacerlo, y también todas aquellas personas que ni siquiera tienen derecho a votar, como los inmigrantes sin papeles. Esta mayoría satisfecha defiende en las urnas a aquellos partidos que los favorecen, aquellos partidos que priorizan sus intereses por encima de los intereses de los demás. 

Cuando se habla de recortar los gastos del Estado en época de déficit se habla de recortar las ayudas sociales, las viviendas baratas, la sanidad pública, la educación pública o las necesidades de los colectivos de inmigrantes, pero nunca se plantea recortar otras prestaciones como las garantías financieras de los depositarios de los bancos en bancarrota (que suponen para los estados un gasto astronómico) o las subvenciones a los grandes grupos agrarios que exportan al Tercer Mundo. Según esta mayoría satisfecha, estos gastos no suponen una carga para el Estado (como en el caso de la sanidad para los pobres o las pensiones para los parados) sino que son pilares del bienestar y la seguridad de los ciudadanos. Es decir, que del mismo modo que la nobleza del Antiguo Régimen justificaba sus privilegios como necesarios para el buen funcionamiento de la economía y la estabilidad del país, actualmente la mayoría satisfecha justifica sus privilegios con los mismos argumentos. Y nunca faltan, naturalmente, economistas y politólogos que den un barniz intelectual a esta justificación.

Esta defensa de los privilegios no es monolítica: una parte cada día más importante de los privilegiados se preocupa por la situación de los que no participan del bienestar general, incluso pasando por encima de la propia satisfacción personal, y esta preocupación es una de las formas más acreditadas de discurso social. Pero a la práctica la mayoría satisfecha, cuando va a votar, prioriza su bienestar por encima de la justicia social.

Naturalmente, cuando se habla de privilegiados todos tendemos a pensar que no va con nosotros. Pero no sólo nos estamos refiriendo a los que viven rodeados de lujo, yates y fiestas en islas tropicales, sino a aquellos que tienen un trabajo y una casa y no tienen excesivos problemas para llegar a fin de mes: son privilegiados por contraste con los que están debajo económicamente. Y el discurso contra las ayudas a aquellos que están peor que ellos es un discurso que convence porque toca un punto sensible: conservar lo que se tiene y no perder ningún privilegio. 

Los que votan a partidos que defienden estos privilegios están apoyando el desmantelamiento del estado del bienestar porque creen que lo que sacarán de este desmantelamiento (pagar menos impuestos) les beneficiará. E incluso llegan a justificar los excesos de los que son todavía más afortunados que ellos porque si la mayoría satisfecha mostrara su ira contra la "minoría supersatisfecha", mostrando sus excesos, dejaría en evidencia los excesos propios en contraste con la situación de los que viven peor. Como dice Galbraith, "la opulencia esplendorosa de los muy ricos es el precio que paga la mayoría electoral satisfecha para poder retener lo que tiene, que es menos pero también está bastante bien".

En resumen, que quizás a la crítica (¡justificadísima!) que hacemos de los privilegios injustos de los más ricos deberíamos empezar a añadir cierta autocrítica hacia la defensa que hacemos de nuestros propios privilegios; unos privilegios que, como en el caso del consumo desmesurado o las demandas de menos impuestos, condenan a millones de personas a la miseria más absoluta.

Quizás los que votan a partidos que defienden los privilegios de la mayoría satisfecha saben muy bien lo que se hacen. Y quizás deberían empezar a plantearse si es justo defender los propios intereses por encima de los intereses de los que no pueden defenderse. 

Fuentes:

  1. John Kenneth Galbraith: http://es.wikipedia.org/wiki/John_Kenneth_Galbraith
  2. La cultura de la satisfacción: http://www.claret.cat/es/libro/la-cultura-de-la-satisfaccion
   
   
   

  

domingo, 13 de noviembre de 2011

Siguiendo una bomba de racimo


El negocio de las armas es uno de los grandes negocios de nuestra época. Las cifras lo dicen todo: en 2010 se movieron 150.000 millones de dólares. Es un negocio tan grande y con tantos actores (fabricantes, compradores, intermediarios, ejércitos regulares, paramilitares, guerrillas, traficantes, etc.) que se hace difícil entender su funcionamiento.
Para hacerlo más cercano y entender un poco cómo funciona el negocio de las armas lo mejor es coger una empresa mediana, que no sea una de las más grandes y despersonalizadas, y seguir uno de sus productos. Poner nombres y apellidos a las cosas, y a ser posible que estos nombres y apellidos no nos suenen demasiado lejanos ni tengan la sede en una isla caribeña. Hemos escogido una empresa española, por proximidad y porque España es el noveno exportador más importante de armas de todo el mundo, lo que convierte a este país en uno de los actores principales del comercio de armas. La empresa escogida es Instalaza, una empresa con sede en Madrid y fábrica en Zaragoza que equipa a ejércitos de muchos países. Es importante que quede claro que hemos escogido esta empresa como podríamos haber escogido otra, y que en principio no es mejor ni peor que otras empresas armamentísticas. Se trata de ver cómo actúa una empresa cualquiera de las que se dedican a este abominable negocio.
El producto de esta empresa que hemos escogido son las bombas MAT-120, conocidas como bombas de racimo o bombas clúster, que la empresa fabricó y vendió hasta el 2008. La bomba de racimo es un tipo de proyectil que se lanza desde el aire o desde la superficie y que, cuando el altímetro que lleva incorporado detecta que ha llegado a cierta altura, se abre y deja ir docenas de bombas que se dispersan para ocasionar el máximo daño posible. Esta dispersión es muy efectiva si se trata de arrasar una zona, y por este motivo es una de las bombas que más daño hace a la población civil. Esta capacidad destructiva tan descontrolada fue el motivo por el cual, en el 2008, se aprobó un tratado internacional que prohíbe a los 65 países que lo han firmado usar, fabricar, vender, manipular y almacenar este tipo de bomba. España fue el quinto país en ratificar el tratado y el primero en desmantelar totalmente su arsenal de casi 6.000 bombas de racimo.
La empresa Instalaza, que todavía muestra este tipo de bomba en su catálogo (aunque después de que la noticia apareciera en la prensa en enero de 2009, especifica claramente que no las fabrica ni las vende), se quejó al gobierno español porqué le habían hundido el negocio y, encima, tuvo el morro de reclamar 40 millones de euros en concepto de lucro cesante. El gobierno, naturalmente, dijo que no. Aunque, curiosamente, hace unos meses recalificó los terrenos de la fábrica de forma muy, muy provechosa. Quizás es coincidencia, naturalmente.
Y bien, ¿qué ha pasado con las bombas de racimo que Instalaza fabricó hasta 2008 y que no se desmantelaron porque se habían vendido al exterior? De los 7 países a los que supuestamente Instalaza vendió este tipo de bomba, sólo conocíamos uno: Finlandia, donde la empresa ganó un concurso para suministrar este tipo de armamento al ejército. Del resto, nada de nada... hasta que, en abril del 2011, la ONG Humans Rights Watch descubrió en Misrata, en Líbia, los restos de unas bombas de racimo de esta empresa con las que el ejército de Gadafi había bombardeado a la población civil durante la revuelta que acabó con su régimen. Según lo que indican estos restos, fueron fabricadas en 2007. ¿Dónde están, el resto de bombas de Instalaza? Tendremos que esperar a que alguien más las tire contra la población civil para saber a quien las han vendido.
No es fácil luchar contra este tipo de comercio. Por cada bomba prohibida, los catálogos de estas empresas tienen páginas y páginas de productos "legales". Y los tratados internacionales para frenar este negocio son lentos y muy limitados. Y como no somos consumidores de este tipo de producto, tampoco lo podemos boicotear. Pero hay algo que sí que podemos hacer, que es presionar a aquellos que han financiado todo esto. En un informe de Setem del 2007 podemos ver que ese año las bombas que se vendieron a Gadafi se fabricaron gracias a los créditos que la empresa pidió a los siguientes bancos: Deutsche Bank, Cajalón, Caja Rural, Caja España, Caja del Mediterráneo, Bankinter, Barclays Bank, Ibercaja, Banco Popular, Banc de Sabadell y La Caixa. 
¿Tienes tu dinero en alguno de ellos? ¿O en algún otro banco español que financie el negocio de las armas? Quizás sea el momento de empezar a pensar en la banca ética, ¿no?

Fuentes:

  1. El comercio mundial de armas: http://www.globalissues.org/article/75/world-military-spending
  2. Post de Dando datos sobre el comercio de armas ligeras: http://www.dandodatos.com/2011/05/la-sociedad-civil-reclama-poner-las.html
  3. Los principales países exportadores de armas: http://www.sipri.org/databases
  4. Artículo sobre Instalaza en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Instalaza
  5. Bombas de racimo o bombas clúster: http://es.wikipedia.org/wiki/Bomba_de_racimo
  6. El tratado que limita el uso de las bombas de racimo: http://es.wikipedia.org/wiki/Normas_acerca_de_las_municiones_de_racimo
  7. El catálogo de Instalaza: http://www.instalaza.es/
  8. Instalaza pide 40 millones al gobierno: http://www.cincodias.com/articulo/empresas/instalaza-pide-millones-prohibicion-bombas-racimo/20110509cdscdiemp_1/
  9. La recalificación de terrenos de Instalaza:  http://www.heraldo.es/noticias/zaragoza/urbanismo_recalifica_los_suelos_fabrica_armas_instalaza_para_sacarla_del_casco.html
  10. Humans Rights Watch descubre bombas de racimo de Instalaza en Libia: http://www.hrw.org/es/news/2011/04/15/libia-municiones-en-racimo-hacen-impacto-en-misrata
  11. Las cuentas de Instalaza: http://www.setem.org/setem_ftp/madrid/descargasweb/ANEXO-BANCALIMPIA-SETEM-bombasInstalaza.pdf
  12. Informe de Setem sobre los bancos que financian el comercio de armas: http://www.bancalimpia.com/pdf/negocios-sucios.pdf
  
  
  

  

domingo, 6 de noviembre de 2011

El juego del reciclaje

Esta semana os proponemos un juego. En principio todos sabemos en qué contenedor de basura debemos tirar cada uno de los residuos que generamos en casa... ¿o no? Seguro que sabes que los periódicos viejos se tiran en el contenedor azul de papel y que las hojas marchitas de lechuga se tiran en el cubo de los residuos orgánicos, ¿pero estás seguro que sabes dónde van los tapones de corcho, las botellas de cava, el papel de aluminio usado, los termómetros o las bombillas tradicionales de consumo alto? A ver si consigues completar nuestro juego sin ningún error. ¡No es fácil! Seguro que te llevas alguna sorpresa.



Fuentes:
En Internet puedes encontrar muchas webs dedicadas a la recogida selectiva de residuos. Lo mejor que puedes hacer, si estás interesado en el tema o tienes alguna duda sobre un residuo en concreto, es consultar la información que ofrece la entidad que gestiona la recogida de residuos en tu localidad. De esta forma te aseguras que tus criterios para separar los residuos sean los mismos que los de la empresa o organismo público que los recibe, y por lo tanto ayudas a que el reciclaje sea lo más eficiente posible. 
Para tener un referente, puedes consultar los criterios y recomendaciones de la recogida selectiva de residuos en el Área Metropolitana de Barcelona: http://www.amb.cat/web/emma/residus/recollida_municipal/vidre

Puedes usar el siguiente código para incrustar este juego en tu web:


domingo, 30 de octubre de 2011

El ciberactivismo y la Twitter revolution


Durante la serie de revueltas en los países del Magreb y Oriente medio que empezó con la inmolación de Mohamed Bouazizi en Túnez en diciembre de 2010 y que conocemos como la Primavera Árabe, las nuevas tecnologías tuvieron un papel fundamental. Los historiadores del futuro juzgarán cuál fue exactamente este papel y si fue determinante o no, pero en todo caso es evidente que buena parte de las movilizaciones se canalizaron a través de Twitter, Facebook y los blogs personales de un montón de activistas. No era la primera vez, ni mucho menos, que Internet, las redes sociales y los teléfonos móviles aparecen en las manifestaciones populares: ya habían aparecido durante las revueltas del 2009 posteriores a las elecciones presidenciales en Irán o las elecciones parlamentarias de Moldavia, durante las revueltas del mismo año en Sinkiang, en el oeste de China o incluso, por poner un caso más cercano, durante las manifestaciones de indignación contra la manipulación informativa posterior a los atentados del 2004 en Madrid, que fueron convocadas y seguidas por sms y que, sin este canal de comunicación, probablemente no habrían tenido tanta importancia. Pero ha sido durante las revueltas árabes que la sociedad ha tomado conciencia del papel fundamental que pueden jugar estas herramientas en el mundo del activismo.
Entre los teóricos del tema no hay consenso sobre si realmente estas herramientas juegan un papel tan importante como dicen los ciberutópicos o por el contrario, como sostienen los ciberescépticos, todo esto se ha magnificado mucho. Es un debate que durará años y que dará de comer a los sociólogos y politólogos del futuro. Pero una cosa sí que está clara: las nuevas tecnologías cada vez están más presentes en los movimientos sociales y tienen un papel más activo en cualquier tipo de activismo.
Y no sólo en los grandes acontecimientos históricos (lo que el profesor Evgeny Morozov, uno de los ciberescépticos más influyentes, bautizó como "revueltas Twitter" en un famoso artículo en su blog). En el mundo hay miles de ciberactivistas que usan las herramientas informáticas para hacer llegar su mensaje, coordinar campañas o, simplemente, mantenerse en contacto con otros activistas. Este tipo de activistas existen en todas partes, pero donde toman más importancia es en los países donde la represión contra la libertad de expresión es mayor y donde los derechos democráticos están más cuestionados. Cuando el ejército o la policía impiden a los manifestantes salir a la calle, siempre les queda la otra plaza pública: Internet. Un ejemplo muy claro es el de Arabia Saudí, donde la mayor parte de bloggers son mujeres que no tienen otra forma para expresarse, como se lee en un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF). Naturalmente, la represión contra los ciberactivistas, aunque a menudo son más difíciles de cazar que los activistas "analógicos", también es cada vez mayor. Según las estimaciones de RSF, en lo que llevamos de año 123 ciberactivistas han sido encarcelados, 70 de los cuales en China. El siguiente país con más internautas presos es Irán con 20, seguido de Vietnam con 17 y Siria con 4. El crecimiento del ciberactivismo (y de la represión) puede verse claramente en este dato: 109 internautas fueron encarcelados en 2010 contra los 123 de este año, y en 2009 fueron 83, 58 en 2008, 50 en 2007... Crece la fuerza del ciberactivismo y también la censura y la represión. Las autoridades saudís, por ejemplo, admiten tener bloqueadas 400.000 páginas web, entre las cuales hay muchas plataformas de blogs. China tiene un ejército de 40.000 censores que se dedican a rastrear la red buscando cualquier acto de disidencia para bloquearlo. En el mundo, uno de cada tres internautas no tiene acceso libre a la red, según datos de RSF.
Pero Internet es un campo muy grande y muy difícil de vallar, y por eso los censores, cada vez más, prefieren manipular los contenidos que simplemente cortar la conexión o bloquear una web. Muchos gobiernos tienen equipos de agentes que se dedican a enterrar los mensajes negativos contra el régimen que hay en la red con miles de mensajes positivos presumiblemente escritos por otros ciudadanos. Probablemente, este será el camino de la censura y la represión en el futuro, porque ha quedado claro que la censura pura y dura es ineficiente: los ciberactivistas siempre encontrarán un agujero para colarse. Si os interesa lo que se cuece en el mundo, buscad en blogs y redes sociales. Y para empezar, podéis echar un vistazo a nuestro Twitter!

Fuentes:

  1. La primavera árabe: http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=2907372&id_sello_editorial_web=34&id_sello_VisualizarDatos=34
  2. Una buena manera de introducirse en la blogosfera de los países del Magreb y Oriente medio es el blog de la periodista Lali Sandiumenge Guerreros del Teclado: http://sajafia.blogspot.com (del (2007 a la Primavera Árabe) y http://blogs.lavanguardia.com/guerreros-del-teclado/ (los últimos meses)
  3. El debate entre ciberutópicos y ciberescépticos: http://www.lanacion.com.ar/1356884-ciberutopicos-v-ciberescepticos
  4. El post sobre la revuelta en Moldavia en el que se acuñó el término "revuelta twitter": http://neteffect.foreignpolicy.com/posts/2009/04/07/moldovas_twitter_revolution
  5. Informe Enemigos de Internet 2011 de Reporteros Sin Fronteras (RSF): files.rsf-es.org/200000877-dcb20ddac0/RSF_ENEMIGOS_DE_INTERNET_2011.pdf
  6. El barómetro de la libertad de prensa 2011 de RSF: http://es.rsf.org/
  7. Un artículo de Dando datos sobre la censura en Internet: http://www.dandodatos.com/2010/10/la-censura-en-internet.html
  8. Artículo en el periódico Liberation (21/08/2011) sobre la censura en Internet en China: http://www.liberation.fr/monde/01012357064-pekin-s-acharne-contre-les-microblogs
  9. El Twitter de Dando datos:  https://twitter.com/#!/DandoDatos
  10. Artículo de Manuel Castells sobre las implicaciones políticas de estos movimientos:  http://www.lavanguardia.com/politica/20111022/54234096793/movimiento-y-politica.html
 
 
 
 

domingo, 23 de octubre de 2011

Pagando por contaminar


Desde que empezó la revolución industrial hace más de dos siglos las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera no han parado de aumentar. Sabemos que estos gases (el CO2, el metano, el óxido nitroso o los famosos CFC que destruyen la capa de ozono) son los principales responsables del calentamiento global, y que si no encontramos una solución rápido sufriremos un cambio climático irreversible que puede ser absolutamente destructivo para la vida en nuestro planeta. También sabemos que el gas que más contribuye al efecto invernadero (por el volumen de gas que emitimos, no porque sea el más nocivo) es el CO2, y que las emisiones se deben, sobre todo, a la quema de combustibles fósiles. Existen otras causas como la deforestación (que libera grandes cantidades de CO2 y destruye los árboles que lo podrían reabsorber), pero la quema de petróleo, carbón y gas es la causa principal.
Si sabemos todo esto, ¿por qué no lo arreglamos? Con esta idea en la cabeza, en 1997 la ONU auspició el Convenio internacional para la prevención del cambio climático, que acabó aprobando lo que conocemos como Protocolo de Kioto. El objetivo de este tratado internacional es que los países industrializados reduzcan sus emisiones un 8% por debajo del volumen que emitían en 1990, una cifra no muy ambiciosa pero suficiente como plan de choque contra el calentamiento global. La historia de la ratificación del Protocolo de Kioto es muy compleja, porque hacía falta que lo firmaran los países responsables de como mínimo el 55% de las emisiones para que se convirtiera en un tratado internacional de obligado cumplimiento, y ante la negativa de los EEUU y de Rusia a ratificarlo las negociaciones fueron muy largas. Finalmente, en 2005 Rusia firmó y llegamos al 55% necesario, aunque a cambio la UE se comprometió a financiar la reconversión industrial rusa y la modernización de sus plantas petrolíferas. En las negociaciones de tratados internacionales nadie firma nada si no saca algo a cambio. Los EEUU, por otra parte, todavía no lo han firmado.
El problema es que, ahora que el Protocolo de Kioto ha entrado en vigor, ha quedado claro que es una herramienta que no sirve para mucho. El tratado está muy bien pero, como siempre que se firma algo, hay que ir con cuidado con la letra pequeña. Y en la letra pequeña del Protocolo de Kioto hay una cláusula que habla de "mecanismos de flexibilidad" y que es la culpable de que la cosa no funcione.
Lo resumiremos: el tratado fija las emisiones de CO2 que cada país puede emitir cada año. Como los efectos de la contaminación son globales y no importa dónde se contamine porque todo va a parar al mismo sitio, se pensó que sería una buena idea convertir los derechos de emisión de cada país en cuotas de CO2 que se pudieran comprar y vender, de modo que si un país tiene una cuota más alta de lo que realmente necesita pueda vender lo que le sobra a otro país que haya sobrepasado su límite. O sea, que como yo tengo mucha hambre y tú no te has terminado tu pedazo de tarta, me como el mío, te compro una parte del tuyo y todos contentos. Como que los países más ricos tienen más industria y por lo tanto les costaría más reducir las emisiones, gracias a este mecanismo pueden comprar cuotas a los países pobres, con mucha menos industria, y entre todos contaminamos lo que está asignado en el tratado. Además, el dinero que se pague por estas cuotas de CO2 deberá usarse para implantar tecnologías limpias en los países en vías de desarrollo, que así "crecerán sanos" y sin contaminar. Todo esto ayudaría a reducir el total de nuestras emisiones beneficiando a todo el mundo: a los ricos porque no deben reducir su producción y a los pobres porque tienen dinero para implantar energías limpias. Sobre el papel no parece mala idea. Pero en la práctica es muy distinto.
En primer lugar, estos mecanismos de flexibilidad han servido para que los países del norte sigan contaminando tanto o más que antes, con la única diferencia que ahora deben pagar un poco. Pero sigue saliendo muy barato, porque el dinero que pagan se destina a proyectos en los países del sur que, curiosamente, se encargan a las mismas empresas transnacionales que contaminan y pagan en el norte. O sea que, de momento, todo queda en casa. En los países ricos se contamina lo mismo, muy por encima de las cuotas exigidas, pero como se compran las cuotas de otros países todo queda legitimado y nadie puede quejarse: hemos cumplido con el Protocolo de Kioto. En los países pobres las cosas tampoco van demasiado bien, porque muchos de los proyectos aparentemente limpios siguen teniendo combustibles fósiles como base y, por lo tanto, contaminan más que antes. Y encima la mayor parte los llevan a cabo empresas extranjeras que se llevan los beneficios y no los reinvierten en el país. Al final, en el conjunto del planeta las emisiones aumentan cada año, pero todo el mundo tiene la conciencia tranquila. Y no sólo no disminuyen las emisiones de CO2 sino que aumenta la desigualdad entre países ricos y países pobres y aparece un nuevo mercado para especular: el de la compraventa de derechos de emisión. Es lo que ya se conoce como colonialismo del carbono.
Un ejemplo: en mayo de 2011 España ya había gastado su cuota anual de derechos de emisión de CO2. Como no podía dejar de emitir gases ni se había hecho absolutamente nada para reducir las emisiones, nos limitamos a comprar derechos de emisión a Senegal y a seguir contaminando.
Y una pequeña anécdota: uno de los principales impulsores de estos mecanismos de flexibilidad (y el que presionó a la UE para que los aprobara) fue un exvicepresidente de los EEUU reconvertido en activista ambiental: Al Gore. ¿Curioso, no?
Una vez llegados hasta aquí, la pregunta es inevitable: ¿ha servido de algo, el Protocolo de Kioto? La respuesta que más me gusta es la que aparece en un artículo de Gwyn Prins y Steve Rayner aparecido en la revista Nature: "El Protocolo de Kioto es importante simbólicamente como expresión de la preocupación de los gobiernos por el cambio climático, pero como instrumento para reducir las emisiones ha fracasado".

Algunos datos sobre las emisiones de CO2 en el mundo:

No hay acuerdo para saber qué país es el que emite más CO2 en la atmósfera, pero en todas las listas las dos primeras posiciones se las disputan los EEUU y China (a veces gana uno, a veces el otro). En tercer lugar siempre está la Unión Europea, aunque si lo que contamos no son las emisiones totales de un país sino las emisiones per cápita, la UE pasa al puesto número 10, China al 19 y los primeros puestos son para los EEUU, Australia y Canadá. En cualquier caso, la lista de los países más contaminantes siempre tiene los mismos nombres en distinto orden: los países más industrializados y algunos de los grandes gigantes emergentes como China, Brasil, Rusia, Irán o Turquía.
La contaminación por emisión de CO2 es cosa de los más grandes: los 10 países que más contaminan emiten el 67,07% del total. España (47 millones de habitantes) emite 30 veces más CO2 que Kenia (41 millones) y 175 veces más que la República Democrática del Congo (70 millones).

Fuentes:

  1. El texto del Protocolo de Kioto: http://unfccc.int/resource/docs/convkp/kpspan.pdf
  2. Sobre el "colonialismo del carbono": http://www.carbontradewatch.org/in-the-media-castellano/el-comercio-del-co2-es-una-nueva-forma-de-colonialismo.html
  3. El artículo de Gwyn Prins y Steve Rayner en la revista Nature sobre los resultados del Protocolo de Kioto: http://www.nature.com/nature/journal/v449/n7165/full/449973a.html
  4. Listado de emisiones de CO2 por países: http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_emisiones_de_di%C3%B3xido_de_carbono
  5. Emisiones de CO2 per cápita: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/c4/CO2_emission_2002.png

 
 
 
 

lunes, 17 de octubre de 2011

Erradiquemos la pobreza (aunque sea por egoismo)

Existen muchas razones por las cuales uno puede querer erradicar la pobreza. La principal es que la pobreza es la injusticia más importante de nuestro tiempo, y la lucha contra la injusticia es (o debería ser) uno de los principales objetivos de nuestros actos. Pero es evidente que hay quien no tiene ningún interés en acabar con la pobreza, sea porque considera que todos tenemos las mismas oportunidades y que quien es pobre es porque no las sabe aprovechar (que aunque sea un argumento estúpido está mucho más extendido de lo que parece) o porque, aunque considere que es una injusticia, prefiere seguir así y sacar el máximo partido a la situación.
Contra esto hay un argumento definitivo: eliminar la pobreza es la mejor forma de aumentar el bienestar y la calidad de vida de una sociedad, incluidas sus capas más ricas. O sea, que incluso los que más se benefician de la existencia de la pobreza se beneficiarían de su erradicación. En la lucha contra la pobreza todo el mundo sale ganando.
Este es el principal argumento del libro Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva escrito por el economista Richard Wilkinson y la antropóloga Kate Pickett. El razonamiento que plantea este interesantísimo libro es el siguiente:
 Hay una serie de problemas sociales y de salud que afectan especialmente a los más pobres y que, por lo tanto, están más extendidos en los países del Tercer Mundo que en los países ricos: mala salud, violencia, enfermedades mentales, adicción al alcohol y las drogas, esperanza de vida baja, mortalidad alta, obesidad, madres adolescentes, bajo rendimiento escolar en niños, incremento de los homicidios, tasa de población reclusa alta y poca movilidad social. Estos problemas son más graves en las sociedades más pobres, y si comparamos El Salvador con Francia, por ejemplo, o Nigeria con Suiza, veremos claramente de qué hablamos.
Hasta aquí lo que ya sabíamos. Lo que han descubierto estos investigadores es que entre los países ricos estos problemas no disminuyen a medida que aumenta la riqueza: donde se vive mejor es en los países que tienen menos desigualdades. Para entenderlo, miremos este gráfico donde aparecen los países más ricos del mundo (algunos países de Europa, Canadá, EEUU, Japón, Australia y Nueva Zelanda):
    


En el eje vertical hay un índice elaborado a partir de los problemas sociales y de salud que hemos listado más arriba con datos sacados de la OMS, la ONU, la OCDE, la UNICEF y agencias estatales de cada país. Cuanto más arriba está, más problemas tiene un país. En el eje horizontal está la desigualdad en la renta de los ciudadanos: cuanto más a la derecha, más desigualdad existe entre las rentas de los habitantes de un país. Como puede verse, los países en los que las rentas son más desiguales (los ricos son más ricos y los pobres más pobres) tienen más problemas. Y estos problemas no sólo afectan las capas bajas: si sacamos de la ecuación a los más pobres del país, el gráfico sigue siendo el mismo: entre los ricos de los EEUU, por ejemplo, hay más problemas que en Finlandia.
Resumiendo: en los países con más desigualdad incluso los ricos tienen una esperanza de vida más corta, peor salud, más violencia, más adicciones y, en definitiva, una calidad de vida y un bienestar menor. El país que tiene más problemas sociales y de salud de todos los estudiados también es el que, aún siendo uno de los países más ricos del mundo, tiene las rentas más mal repartidas: los EEUU. En el otro extremo, con menos problemas y menos desigualdad, están Japón y los países nórdicos. Si reducimos las desigualdades, reduciremos los problemas sociales.
Tengamos en cuenta una cosa: lo que plantea este libro no es ninguna utopía. No se explica cómo deberían funcionar las sociedades que no funcionan comparándolas con sociedades ideales, sino comparándolas con sociedades que ya existen. Y si repartir mejor la riqueza ayudaría a los países ricos más desiguales a vivir mejor, también lo podríamos aplicar al mundo entero: luchar contra la pobreza en Bolivia, por ejemplo, no sólo beneficiará a los bolivianos sino al resto de países del mundo.

Fuentes:

  1. Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva, de Richard WILKINSON y Kate PICKETT: http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=329





  

domingo, 16 de octubre de 2011

Documentos Dando datos


A partir de hoy, en el botón de arriba a la derecha ("Documentos Dd") podréis encontrar los documentos que acompañan nuestros posts y que sirven para hacer difusión de las ideas que defendemos en ellos.
Para empezar, hemos colgado unas tarjetas con los argumentos que dábamos en el post sobre la propina; los podéis imprimir, recortar y dejar en el platillo de la cuenta en los bares y restaurantes.
Todos estos documentos tienen licencia Creative Commons. Es decir, que los podéis usar, tunear y pasar tanto como queráis.

domingo, 9 de octubre de 2011

Legislando la homosexualidad


A principios de 2011 aparecieron, en un periódico de Uganda, un centenar de fotografías de personajes populares que formaban parte de la comunidad homosexual del país. Las fotografías iban acompañadas de sus nombres y domicilios y de un titular en portada: "¡Colgadlos!". Unos días más tarde un desconocido asesinaba al activista homosexual David Kato, el primero de la lista en caer. Hacía unos meses que la presión internacional había conseguido que el parlamento de este país del África oriental retocara la nueva propuesta de ley sobre la ilegalización de la homosexualidad para que "los reincidentes" no fueran castigados con la pena de muerte sino con la cadena perpetua.
Uganda es un caso extremo de persecución de la homosexualidad, pero no es, ni mucho menos, un caso aislado. En el mundo hay muchos países en los que las leyes condenan, de una forma u otra, la homosexualidad; y son pocos los que tienen leyes que equiparen los derechos de los homosexuales con los de los heterosexuales. Echemos un vistazo.
No fue hasta el 2008 que se rompió el tabú de hablar de los derechos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) en la asamblea de la ONU, y fue para aprobar la Declaración sobre orientación sexual e identidad de género de las Naciones Unidas que condena la violencia, asedio, discriminación, exclusión y estigmatización basados en la orientación sexual. Pero fue una victoria pírrica: sólo 66 de los 192 países de la ONU votaron a favor (39 de los cuales eran europeos). Es más, inmediatamente se redactó otra declaración en contra, con el voto de 57 países (y el apoyo del Vaticano, que no es miembro de la ONU sino observador permanente) con argumentos tan absurdos como que legalizar la homosexualidad significaba dar legitimidad a los pederastas. Hasta hoy, ninguna de las dos declaraciones ha podido prosperar para convertirse en resolución y no parece que, en breve, la asamblea tenga que ponerse de acuerdo.
Y mientras tanto, cada estado tiene su propia legislación. Con respecto a los castigos, 7 países tienen pena de muerte contra la homosexualidad (Mauritania, Sudán, Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Yemen y Somalilandia), así como los 12 estados de Nigeria que han adoptado la ley islámica. Esto no significa, naturalmente, que el resto de países equiparen los derechos de los homosexuales con los de los heterosexuales: sólo 11 países lo hacen como mínimo ante la ley (que se reducen a 8 en el caso de equiparar el matrimonio homosexual con el heterosexual). En el resto, o tienen penas de cárcel y multas, o se les niega el acceso a las fuerzas armadas y otros organismos públicos. Sólo 56 estados, una cuarta parte del total, tienen alguna ley contra la homofobia.
Además, muchos países con leyes favorables, o como mínimo no discriminatorias, hacen la vista gorda cuando tienen que impedir y castigar los abusos contra la comunidad homosexual. Y es que las leyes favorables no siempre tienen el apoyo de toda la sociedad. Incluso en países relativamente abiertos como España las corrientes homófobas y en contra de las leyes de igualdad son importantes, como hemos podido ver durante la polémica ley del matrimonio homosexual.  Y en los EEUU, donde los movimientos de reivindicación de los derechos de los homosexuales tienen mucha fuerza, 18 estados todavía tienen leyes contra la homosexualidad, algunas muy recientes: 13 estados prohibieron explícitamente el matrimonio homosexual o las uniones civiles durante las primarias del 2004, actualmente el matrimonio sólo está permitido en 6 estados de los 60 que forman el país.
Uno de los principales obstáculos con el que se encuentran los derechos de los homosexuales es el hecho que mucha gente (a menudo con el aval de la religión local) considera que la homosexualidad es antinatural, y que por lo tanto no hay que aceptarla ni promoverla. El argumento es estúpido, naturalmente, porque volar y navegar, que sí que son cosas absolutamente antinaturales, son actos plenamente aceptados y la legislación los contempla y protege hasta el punto que tenemos leyes exclusivas para la aviación y la navegación.
Si queremos acabar con la discriminación antes deberemos acabar con esta idea absurda de que existen cosas naturales y cosas antinaturales. Los etólogos consideran que hay unas 1.500 especies animales que muestran comportamientos homosexuales. Si tenemos en cuenta que sólo una, el ser humano, tiene comportamientos homófobos, la pregunta que se nos plantea es evidente: ¿qué es lo antinatural?

Fuentes:

  1. El asesinato de David Kato, condenado junto con 100 personas más por un periódico homófobo ugandés: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Asesinado/activista/gay/Uganda/despues/periodico/publicara/lista/homosexuales/colgar/elpepusoc/20110127elpepusoc_5/Tes
  2. Proyecto de ley antihomosexual en Uganda: http://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_de_ley_antihomosexual_de_Uganda
  3. LGBT: http://es.wikipedia.org/wiki/Lgbt
  4. Declaración sobre orientación sexual e identidad de género de las Naciones Unidas: http://www.oas.org/dil/esp/orientacion_sexual_Declaracion_ONU.pdf
  5. La información sobre legislación la hemos sacado del web SodomyLaws, de la asociación internacional ILCA y de distintos periódicos: http://www.sodomylaws.org   y http://ilga.org/ilga/es/index.html
  6. Artículo sobre homosexualidad animal: http://www.news-medical.net/news/2006/10/23/20718.aspx