lunes, 31 de enero de 2011

Los vampiros y las matemáticas


Los vampiros están de moda. De hecho, siempre lo han estado, como mínimo durante los últimos 200 años. Sobre ellos se han escrito libros, hecho películas y dibujado cómics; son un fenómeno como los extraterrestres, los dragones o los superhéroes, un icono de nuestra civilización. El problema es que hay quien cree que existen realmente, o como mínimo no lo descartan. En casos como este, lo mejor es hacer cuatro números. Vamos allá.
No sabemos desde cuando hay vampiros; algunos libros y películas insinúan que en tiempos de los faraones ya había, pero para ser conservadores empezaremos en épocas mucho más recientes: todas las leyendas coinciden en aceptar que en la edad media los castillos perdidos en mitad de bosques centroeuropeos estaban llenos de ellos. Pongamos el año 1200 como año de nacimiento del primer vampiro, una fecha muy tardía, para que nadie se queje. Pues bien, en el año 1200 tenemos a nuestro primer vampiro, volando de noche por encima de nuestras cabezas buscando un cuello fresco para cenar. Según la mayoría de leyendas, cuando un vampiro muerde a alguien y se bebe su sangre esta persona muere y se convierte en un vampiro. Lo que no sabemos es cada cuando debe comer: ¿cada noche, cada semana, cada luna llena? Sigamos siendo muy conservadores: imaginemos que un vampiro tiene suficiente con comer una vez al año, una cifra muy lejana de las tres comidas diarias que necesitan el resto de homínidos para funcionar. Durante el primer año, 1200, nuestro inmortal vampiro caza una víctima, se la bebe y la convierte en vampiro, o sea que el 1 de enero del 1201 ya son dos los vampiros que aterrorizan a la humanidad. Al cabo de un año serán 4, porqué se supone que los dos se han comido una víctima cada uno para poder sobrevivir. En 1204 serán 8, en 1205 serán 16, en 1206 serán 32. Cada año se multiplicará por dos el número de vampiros, y hacia 1225, un cuarto de siglo después, esta progresión exponencial habrá llegado a los 16 millones de vampiros sobre una población total en el planeta de unos 450 millones de habitantes. Seguimos. Nueve años más tarde, en 1234, la población vampírica habría llegado a los 8.000 millones de individuos, un número superior al de los habitantes que tiene el planeta a inicios del siglo XXI. Si siguiéramos hasta la actualidad, necesitaríamos un buen ordenador para calcularlo, y nos saldría un número muy superior al de todos los granos de arena del planeta juntos. Con estos datos queda claro que la especie vampírica es absolutamente insostenible (todavía más que la nuestra), y eso que no hemos calculado qué pasaría si cenaran cada noche. Teniendo en cuenta, como dijimos la semana pasada, que todavía no hemos conseguido crear sangre de forma artificial, los vampiros lo tienen bastante mal para existir. Y es que somos lo que comemos.

Ahora, después de publicar este texto contra los vampiros, iré a poner unas cabezas de ajo en la puerta por si alguno se lo ha tomado mal...

Fuentes:
  1. Una de las principales fuentes clásicas sobre vampirismo (en francés): http://books.google.com.co/books?id=uXAAAAAAMAAJ&printsec=frontcover&hl=ca&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false
  2. La progresión exponencial: http://www.coyotes.es/ajedrez/imagenes/tablaGrande.gif
  3. La donación de sangre: http://www.dandodatos.com/2011/01/que-corra-la-sangre.html




2 comentarios:

  1. No soy extremadamente fan de los vampiros, pero te diría que revises la leyenda...

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  2. Tengo entendido que, segun la leyenda, un vampiro no convierte automaticamente a quien muerde (es necesario algun ritual para crear otro vampiro), de modo que no estamos hablando de una progresión geometrica.

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