domingo, 1 de mayo de 2011

Los reyes son los padres... ¿de quién?


Existen tantos argumentos en contra de la monarquía y son todos tan evidentes que cuesta entender cómo puede haber gente que todavía esté a favor (exceptuando a los miembros de las casas reales, naturalmente). Una posible explicación de este fenómeno es la que daba el periodista Rafael Ramos hace unos años en un artículo sobre la boda del príncipe Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles: "Las monarquías europeas se sustentan en tres pilares tradicionales: la aureola de misterio, la espiritualidad y la inevitabilidad institucional". A estas tres patas podríamos añadir una cuarta: representan la unidad nacional, son un símbolo del país que gobiernan, un estereotipo del ciudadano medio con todos sus tópicos (positivos y negativos). Y es que, desde siempre, muchos de los estereotipos de un país han traspasado las fronteras gracias al monarca; la reina Isabel de Inglaterra, por ejemplo, representa para muchos extranjeros la flema británica y todos los tópicos (a menudo absurdos) que tenemos sobre los habitantes de la isla: es la más inglesa de todos los ingleses, del mismo modo que el rey Juan Carlos es el más español de todos los españoles.
Lo cual es sorprendente si echamos un vistazo a sus árboles genealógicos.
La reina Isabel II de Inglaterra, por ejemplo, pertenece a la casa de Windsor, un nombre absolutamente inglés. Pero el nombre no es muy antiguo: proviene de la época de la Primera Guerra Mundial, cuando el rey Jorge V, abuelo de la actual reina, cambió el nombre de la familia (casa de Sachsen-Coburg y Gotha) por el de Windsor. ¿Por qué? Porque sonaba demasiado alemán, y la Primera Guerra Mundial no era el mejor momento para que el nombre de la familia real británica sonara alemán. ¿Y por qué sonaba alemán? Pues, sencillamente, porque eran una familia alemana, formada de la unión de la casa de Sachsen-Coburg y Gotha con la de Hannover. Por lo tanto, los reyes y reinas ingleses son alemanes.
Con la casa real española pasa una cosa parecida: los Borbones son una familia francesa (Felipe V era nieto de Luís XIV, el rey Sol francés) que habían sustituido a la anterior familia real, que tampoco era española sino austríaca. Pero no solo eso: si nos fijamos en los abuelos de Juan Carlos I veremos que no son precisamente de Murcia: Alfonso XIII (Borbón), Victoria Eugenia de Battenberg (de una familia alemana que vivía en Inglaterra), Carlos de Borbón-Dos Sicilias (emparentado con los Austria, los Borbón y la casa de Sajonia, entre otros) y Luisa de Orleans (francesa).
Los reyes de Suecia pertenecen a la casa de Bernadotte, fundada por el mariscal napoleónico (francés, por lo tanto) Jean Baptiste Bernadotte, que sucedió al rey Carlos XIII de Suecia en 1818 cuando éste murió sin descendencia.
En el caso de Noruega, sólo hay que ver quiénes son los abuelos del rey Harald V, el actual rey: Maud de Gales, Carlos de Suecia, Ingeborg de Dinamarca y Haakon VII (este si de Noruega, pero hijo del rey de Dinamarca y la princesa de Suecia).
En Bélgica reina la casa de Wettin, una familia de monarcas alemanes de Sajonia; la reina Beatriz I de Holanda tiene 3 de los 4 abuelos alemanes; con la reina Margarita II de Dinamarca basta con leer su nombre completo para entender sus orígenes: Margrethe de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glüksburg y Bernadotte; podríamos seguir con los principados o con las casas reales de los países que actualmente tienen sistemas republicanos (Francia, Italia, Portugal, Grecia, Bulgaria, etc.), pero ya tenemos ejemplos más que suficientes.
Es curioso que, en una Europa en la que buena parte de sus ciudadanos consideran que alguien que sea nieto de marroquíes (o turcos, o senegaleses) seguirá siendo marroquí aunque nunca haya visitado Marruecos y que ni siquiera sus padres hayan vivido allí, tengamos una vara de medir tan distinta con nuestros monarcas, a los que consideramos los representantes más autóctonos del país.


1 comentario:

  1. es de común conocimiento que los reyes de los diferentes países formaban las grandes alianzas a través del matrimonio entre familias reales. por esto no es raro que todas las casas europeas estén relacionadas.

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