lunes, 27 de junio de 2011

El Tercer Mundo del pasado



De los muchos tópicos falsos sobre la pobreza, uno de los más repetidos es el de su inevitabilidad. Naturalmente, este argumento se acompaña con otros prejuicios: los países pobres lo son por su culpa, a sus habitantes no les gusta trabajar, su cultura es así, siempre han sido pobres y siempre lo serán, etc. Para desmontar estos mitos es muy útil dar un breve paseo por el Tercer Mundo del pasado: las cosas no siempre han sido así, y pueden volver a cambiar.
Empecemos. Los romanos, por ejemplo, también compartían estos prejuicios sobre los países pobres, pero los aplicaban a otros países. Cornelio Tácito, uno de los grandes historiadores romanos, escribió a finales del siglo I un libro sobre las costumbres de los pueblos germánicos en el que, aunque defendía su superioridad moral sobre la "depravada Roma", los describía como un pueblo atrasado y miserable, sin ninguna de las comodidades de la vida moderna... de esos tiempos. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, pero en esos tiempos un habitante de la provincia romana de Cirenaica (la actual Libia) veía a los habitantes de las islas británicas con los mismos ojos con los que hoy un parisino ve a un etíope.
Otro ejemplo interesante es el de la escritora Mary Wollstonecraft, una de las primeras pensadoras feministas y madre de Mary Shelley, que a finales del siglo XVIII publicó un interesantísimo libro sobre sus viajes por Suecia, Noruega y Dinamarca. El libro, en forma de cartas, retrata unos países escandinavos muy distintos a los actuales, muy pobres, sin ningún tipo de industria, cerrados al mundo exterior. La autora reproduce muchos de los tópicos que los viajeros actuales tienen sobre los países pobres: siempre ha sido un lugar miserable, sus habitantes no hacen nada para salir de la pobreza, es cuestión de carácter y los escandinavos siempre serán pobres porqué no tienen lo necesario para cambiar. ¿Pero las cosas han cambiado bastante, no?
Con estos precedentes no cuesta mucho hacer un ejercicio de política ficción e imaginar un futuro en el que Bolivia, Mali y Bangladesh sean los países dónde se vive mejor. Ante una idea así podemos sonreír pero tengamos en cuenta que, hace un siglo, nadie habría apostado un céntimo por el futuro de Brasil, la India o China, y actualmente ya no parece tan extravagante pensar que en pocos años pueden convertirse en las tres principales potencias mundiales. 

Fuentes:

  1. Cornelio TÁCITO: http://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%A1cito
  2. Mary WOLLSTONECRAFT. Cartas escritas durante una corta estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca: http://es.wikipedia.org/wiki/Cartas_escritas_en_Suecia,_Noruega_y_Dinamarca

domingo, 19 de junio de 2011

¿Se puede medir la paz?


Durante siglos se ha considerado que la paz es, sencillamente, la ausencia de guerra. De hecho, la mayoría de diccionarios actuales dan esta definición. Pero poco a poco hemos ido entendiendo que no es lo mismo la paz que gozan en Finlandia que la de Etiopia o Haití, por poner dos ejemplos, y que hay sociedades con "más paz" que otras. La paz, pues, no es sólo la ausencia de conflictos sino también los valores, actitudes y comportamientos con los que las sociedades solucionan sus problemas renunciando a cualquier tipo de violencia.
Desde el 2007, una serie de institutos por la paz y think tanks, con la colaboración de la Universidad de Sidney y el semanario británico The Economist elaboran un ranking (el Global Peace Index) con los países ordenados según su nivel de paz. Para hacer esta lista tienen en cuenta 24 factores, el primero de los cuales es la ausencia de conflictos armados internos o externos, pero dónde también se tiene en cuenta la relación con los estados vecinos, el nivel de desconfianza de los ciudadanos hacia otros ciudadanos, la inestabilidad política, el número de homicidios o de personas encarceladas, el gasto militar en relación al PIB o la facilidad para conseguir un arma, entre otros. Siguiendo este índice podemos ver que en 2011 los países más pacíficos eran Islandia, Nueva Zelanda, Japón, Dinamarca y la República Checa, y los menos pacíficos Corea del Norte, Afganistán, Sudán, Iraq y Somalia. España está en el puesto 28 de 153, por debajo de Hungría y Taiwán y por encima de Francia y los Estados Unidos, que ocupa el lugar 82.
Tres conclusiones muy interesantes que han salido de este trabajo:
- Los niveles de paz están directamente relacionados con los niveles de ingresos, de educación y de integración regional.
- En los países más pacíficos hay niveles más altos de transparencia y más bajos de corrupción.
- Los países pequeños, estables y que pertenecen a bloques regionales tienen puntuaciones más altas.
En los últimos años estamos avanzando hacia una nueva cultura de la paz pero todavía nos queda mucho trabajo antes de poder desterrar los conflictos violentos de nuestro día a día; apenas estamos aprendiendo a dar los primeros pasos. Para darlos, debemos tener en cuenta que, como decía Gandhi, "no hay un camino hacia la paz, la paz es el camino".

Fuentes:

  1. Definición de "paz" en el diccionario de la RAE: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=paz
  2. El web de Global Peace Index: http://www.visionofhumanity.org/info-center/global-peace-index-2011/
  3. El informe de 2011: http://www.visionofhumanity.org/wp-content/uploads/2011/05/2011-GPI-Results-Report-Final.pdf

domingo, 12 de junio de 2011

Vivir en un vertedero de basura


Muchas de las grandes ciudades del Tercer Mundo no tienen una gestión eficiente de sus residuos y se limitan a verterlos en grandes extensiones de terreno en los alrededores de la ciudad. A menudo, estos vertederos donde se mezcla la basura urbana, los residuos industriales y los escombros de la construcción no están preparados para recibir tantas toneladas diarias de residuos. La basura se acumula, el metano y otros gases que provienen de la descomposición se liberan a la atmósfera en nubes grises que se ven a quilómetros de distancia y las filtraciones de aguas residuales y de líquidos tóxicos provenientes de la industria se filtran a los ríos, lagos y acuíferos cercanos, que quedan absolutamente contaminados. Cuando las ciudades vecinas crecen acaban cercando estos vertederos, que se convierten en un barrio más. Y como pasa siempre en estos casos, los más pobres entre los pobres acaban viviendo y trabajando allí. Vertederos como el de Jardim Gramacho en Río de Janeiro, Bantar Gebang en Indonesia o La Chureca en el barrio de Acahualinca, en los alrededores de Managua, son ejemplos de vertederos convertidos en barrios.
En La Chureca, por ejemplo, el vertedero más grande de América Central, hay 2000 casas de hojalata y cartón construidas entre la basura. Ninguna de ellas dispone de agua, luz ni servicios básicos. Sus habitantes viven en el vertedero y del vertedero, porqué se pasan el día hurgando entre los escombros para encontrar alguna cosa para vender o comer. El 70% de la población del barrio se dedica a la recolección de basura, niños incluidos. La falta de educación y esperanzas ha disparado el consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes y adolescentes. Es una situación dramática.
Cuando vemos imágenes de miseria extrema como las de La Chureca en los medios de comunicación a menudo vienen acompañadas de la sensación que no hay nada que hacer, que no es posible acabar con la pobreza porqué está demasiado extendida y ni siquiera destinando todos los recursos del planeta sería posible ponerle fin. Naturalmente, es mentira: los recursos existen y la única cosa que hace falta para darle la vuelta a la tortilla es voluntad política.
Un ejemplo: la Agencia española de cooperación internacional aprobó en 2008 un proyecto para solucionar los problemas de La Chureca. Es el proyecto de cooperación internacional al que el gobierno español ha destinado más dinero: 30 millones de euros. El resultado: el 2012 estará terminado el sellado del antiguo vertedero, se habrá construido un nuevo basurero controlado y una planta de tratamiento de residuos moderna (que de paso dará trabajo estable y digno a los habitantes del barrio) y se habrán construido 260 casas de protección oficial que sustituirán las chabolas de lata.
Puede que haya quien crea que sólo es una acción puntual entre tantos casos, de acuerdo. Y también se puede objetar que el coste es muy alto. Pero, como siempre, todo depende de nuestras prioridades. Con lo que cuesta una de las fragatas F100 que tiene el ejército español, 517 millones de euros, podrían adecentarse 17 vertederos como el de La Chureca. ¿Visto así ya no parece tan caro ni tan difícil de llevar a cabo, no?

Fuentes:

  1. El vertedero de Jardim Gramacho, en Rio de Janeiro: http://cine-invisible.blogs.fotogramas.es/tag/jardim-gramacho/
  2. El vertedero de Bantar Gebang, en Indonesia: http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2010/01/29/00031264763219118971216.htm
  3. El vertedero de La Chureca, en Nicaragua: http://www.el-tesoro.org/
  4. El vertedero de La Chureca visto desde el aire: http://maps.google.es/maps?f=q&source=s_q&hl=ca&geocode=&q=+12%C2%B0+9%2756.07%22N++86%C2%B018%2722.94%22O&aq=&sll=-22.713484,-43.259438&sspn=0.101026,0.220757&ie=UTF8&ll=12.163359,-86.314709&spn=0.006691,0.021973&t=h&z=16
  5.  La Agencia española de cooperación internacional y el proyecto de Nicaragua: http://www.aecid.org.ni/coop-bilateral/proyecto/30-programa-integral-de-desarrollo-
  6. Ficha técnica del programa de La Chureca: http://www.aecid.org.ni/files/proyecto/1249505686_Ficha%20pyto%20La%20Chureca.pdf
  7. Un documental sobre La Chureca: http://vimeo.com/24503032
  8. Cuánto cuesta una fragata F100: http://www.dandodatos.com/2010/07/las-fragatas-f100-de-la-armada-espanola.html

domingo, 5 de junio de 2011

Yo no soy racista, pero...


Es evidente que el racismo se basa en la ignorancia y que sólo combatiendo la ignorancia podemos acabar con el racismo. Últimamente en Europa proliferan los partidos abiertamente racistas y lo hacen gracias a la ignorancia de sus votantes, que aceptan razonamientos que no tienen nada de razonables. Y no sólo porque estos discursos fomenten el odio y la exclusión sino porque, además, se construyen sobre premisas falsas. En general, tienen discursos basados en rumores falsos que la gente se cree porque se los quiere creer, porque es más cómodo pensar que todos tus problemas son culpa de la inmigración y que bastaría con expulsar a los inmigrantes para que todo funcionara maravillosamente bien.
Por suerte, hay gente que se dedica a combatir estos rumores con el objetivo de desarmar el racismo. Una de las buenas prácticas más interesantes que se han hecho en este sentido es una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona: la Agencia Antirumores. Desde su web se dedican a combatir los rumores más extendidos sobre "los males que provoca la inmigración", y lo hacen con estadísticas en la mano y mediante argumentos contundentes que no se basan en cuestiones morales sino en demostrar que las ideas preconcebidas que a menudo tenemos en contra de la inmigración están construidas sobre premisas absolutamente falsas.
Algunos ejemplos de rumores que la página desmiente:
"Nos están invadiendo"
"Copan las ayudas sociales"
"No pagan impuestos"
Abusan de los servicios sanitarios y colapsan las urgencias"
Sus comercios pueden abrir a cualquier hora"
Estamos perdiendo la identidad"
A parte de este corpus de argumentos, la red dispone de cursos para formar "agentes antirumores" (en marzo del 2011 ya habían hecho el curso más de 250 personas), un manual para combatir rumores y estereotipos y un cómic antirumores ilustrado por Gallardo.
Con la crisis actual los argumentos demagógicos en contra de la inmigración ya no son solamente patrimonio de los partidos abiertamente racistas, sino que empiezan a oírse en partidos que tradicionalmente no jugaban en este tipo de juego sucio. Argumentos como el que llevó al Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen a convertirse en la tercera fuerza de Francia ("en Francia tenemos dos millones de parados y dos millones de inmigrantes; si expulsamos a  los inmigrantes habrá trabajo para todos") aparecen en los medios de comunicación y en las charlas de café cada vez con más frecuencia. Campañas antirumores como esta son muy positivas porque dan argumentos sólidos a los ciudadanos para desmontar toda esta demagogia, y es muy interesante que salgan de las administraciones públicas y no sólo de ONG y activistas por los derechos humanos: la lucha contra el racismo es una lucha en favor de la democracia y la convivencia, y todos, empezando por nuestros representantes políticos, debemos tomar un papel activo en ella.

Fuentes:
  1. Todavía no existe la traducción al castellano de la página web de la Red Antirumores de Barcelona, pero es tan interesante que vale la pena echar un vistazo a la versión catalana para hacerse una idea de cómo funciona. Sus autores nos han dicho que en breve existirá una traducción al castellano y al inglés; en cuanto esté colgada actualizaremos el enlace: www.bcnantirumors.cat
  2. Por el momento, os dejamos también un video en español con alguno de los datos que ofrece esta web a modo de presentación: http://www.youtube.com/watch?v=lfqkuCFtHpk 
  3. Este artículo en inglés aparecido en el blog del Consejo de Europa pretende difundir las virtudes de la Red Antirumores de Barcelona: http://www.interculturalcities.com/blog/16494/Barcelona_s_anti-rumour_strategy 
  4. El cómic de Gallardo: http://www.entrecomics.com/?p=54057