domingo, 18 de septiembre de 2011

Un poco de economía antinuclear


La conciencia antinuclear crece a base de sobresaltos. Lo hemos visto esta semana: Francia, que durante la catástrofe de Fukushima aseguraba que esto no podía pasar en sus centrales nucleares porque son muy seguras, acaba de sufrir el último susto y el debate nuclear se ha reabierto. Y como siempre que hay un accidente, los que se oponen a las nucleares ganan adeptos. 
Pero este debate siempre se basa en la peligrosidad de las centrales y de los residuos que generan, que son peligrosos durante decenas de miles de años. Los que son favorables a las nucleares, en cambio, usan argumentos económicos para rebatirlo: es la energía más barata, da trabajo a mucha gente y, a diferencia del petróleo, con las nucleares no dependemos de otros países para crear energía. A partir de ahí el debate acostumbra a centrarse en si deben tener prioridad los argumentos ambientales y de seguridad (y cerrar las nucleares) o los económicos (y potenciar la energía atómica). 
Pero este es un falso debate, porque lo que no se nos dice es que estos argumentos económicos son absolutamente falsos y, realmente, la energía nuclear no tiene ninguna defensa sólida posible desde ningún punto de vista. Demos un vistazo a estos argumentos económicos para ver qué hay de cierto en ellos.

1.- En primer lugar, se nos dice que la energía nuclear es la más barata y que ahora mismo, con la crisis, no podemos permitirnos cambiarla. Las estadísticas que presenta el lobby nuclear realmente muestran que las centrales generan energía a costes relativamente bajos, pero esto es porqué no tienen en cuenta todo el proceso. Calculan lo que cuesta producir energía sin tener en cuenta el coste de la construcción de la central, ni los años que duran las instalaciones, ni el coste de la gestión de los residuos. En un informe del MIT de 2003 que estudia los costes de inversión, el tiempo necesario para construir las centrales y los años de vida de una planta nuclear, la conclusión es que la energía nuclear no puede ser competitiva porqué es demasiado cara. Y eso que en este estudio no se habla del coste de la gestión de los residuos, que hay que almacenar en un lugar seguro durante decenas de miles de años hasta que dejen de ser peligrosos. Según la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA), el coste de gestión de estos residuos en España será de más de 13.000 millones de euros sólo hasta el 2070. La energía nuclear no es, pues, tan barata como nos dicen.

2.- El segundo argumento económico para defender las nucleares es que generan puestos de trabajo. Bueno, es indudable que los generan, pero la pregunta es si generan más o menos puestos que otro modelo energético. En un informe de CCOO del 2008 se dice que el sector de las energías renovables en España generaba en 2007 89.000 puestos de trabajo directos y 99.000 indirectos. La energía nuclear no llegaba ni al 10% de estas cifras. 

3.- El tercer argumento de peso que se usa para defender las nucleares es que este modelo permite a los países ser independientes energéticamente porque no les hace falta importar petróleo, gas ni carbón sino que pueden fabricar la energía in situ. En el caso de España (y de muchos otros países) esto no es exactamente así, como mínimo desde el año 2000, cuando cerró la explotación minera de Saelices el Chico, en Salamanca, la última mina de uranio del país. Actualmente importamos el 100% del uranio que necesitan nuestras centrales de países como Níger, lo cual nos hace ser tan dependientes de los mercados internacionales como con el petróleo. Sí, bueno, pero como mínimo los nigerinos sí que podrán tener independencia energética, ¿no? Pues tampoco, porque la construcción de las plantas nucleares (a diferencia de la mayoría de energías renovables) exige tecnologías que sólo se encuentran en los países desarrollados. Además, el coste excesivo de estas centrales hace que los países del Tercer Mundo no puedan acceder a ellas. En un mundo nuclear, los países pobres tendrían que comprar la energía a los países ricos.

¿Hacen falta más argumentos? ¿Cuántos accidentes nucleares como el de Chernóbil y Fukushima harán falta para que nos convenzamos que hay que cerrar las nucleares y apostar por energías limpias, renovables y al alcance de todo el mundo?

Si queréis más información, podéis leer este informe de Greenpeace sobre las mentiras de la industria nuclear. 

Fuentes:
  1. Sarkozy defiende las nucleares durante la catástrofe de Fukushima: http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/2906644/03/11/Sarkozy-defiende-la-energia-nuclear-De-ninguna-manera-la-abandonaremos.html
  2. Massachussetts Institute of Technology: http://web.mit.edu/
  3. Lista de los accidentes nucleares importantes: http://es.wikipedia.org/wiki/Lista_de_accidentes_nucleares_civiles
  4. Informe de Greenpeace: Una energía sin futuro. Desmontando las mentiras de la industria nuclear: http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/una-energ-a-sin-futuro-desmon.pdf


2 comentarios:

  1. Estupendo blog y enhorabuena por vuestra clasificación preliminar en los premios Bitácoras. Seguiremos de cerca vuestro blog, os deseamos mucha suerte. Un saludo.

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