domingo, 2 de octubre de 2011

Islas de plástico


En 1907 se fabricó el primer polímero totalmente sintético, la baquelita: había empezado la edad del plástico. Desde entonces, y sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, el plástico se ha convertido en un material omnipresente porqué es barato, impermeable, aislante, resistente y fácil de moldear. Aunque existen plásticos naturales, como la goma de caucho o los derivados de la celulosa (el celuloide o el celofán, por ejemplo), la mayoría de los plásticos que utilizamos son sintéticos y provienen del petróleo. Actualmente se fabrican, cada año, 115.000 millones de quilogramos de plástico en forma de nurdles, pequeñas bolitas de colores del tamaño de un perdigón a partir de las cuales se fabrican los objetos de plástico. (Volved a leer la última frase: ¡115.000 millones de quilogramos! ¿Os podéis hacer una idea del montón de plástico que significa eso?).
Muchos de estos plásticos sintéticos se pueden reciclar, pero precisamente porque son baratos y hay tanto no siempre se hace. De hecho, la mayor parte del plástico no se recicla, sino que va a parar a los vertederos de basura o al mar, donde empieza a descomponerse. Pero el plástico no es biodegradable, y aunque enseguida se cuartea y se rompe los pedazos pueden durar mucho tiempo. Como es un material tan nuevo todavía no sabemos exactamente cuánto tiempo durará, pero los científicos calculan que podría tener una vida de unos 10.000 años siempre que esté en contacto con la luz del Sol y el aire, cosa que no sucede ni en los vertederos ni en el mar.
En el mar la situación es muy grave. Desde hace años la cantidad de plástico que vertemos en él crece de forma exponencial. Una parte de este plástico (un 20%) lo vierten los barcos de forma intencionada, pero el resto, la inmensa mayoría, proviene de tierra firme. El viento arrastra bolsas, piezas pequeñas y pedazos de plástico hacia los ríos, cloacas y mares, y toda esta basura se va acumulando arrastrada por las mareas. Puede parecer un problema menor, pero actualmente la contaminación por plástico en el mar es uno de los problemas ambientales más graves a los que se enfrenta nuestro planeta.
Las mareas oceánicas crean espacios muertos en los que la deriva es mínima y en estos puntos es donde se concentra la mayor parte de la basura marítima, creando islas de plástico de cientos de quilómetros de diámetro y unos cuantos centenares de metros de profundidad. De momento se han localizado 11 grandes islas de plástico en los cinco océanos del planeta, la mayor de las cuales está situada en el Pacífico norte y tiene un tamaño similar al de la península Ibérica. Estas islas, a parte del impacto visual, son un peligro para la fauna y la flora marina. Muchas especies de peces se comen los nurdles y los trocitos de plástico porque los confunden con huevos, plancton o krill, cosa que les provoca la muerte. Además, esta capa de plástico dificulta el paso de la luz del Sol e impide que, debajo, crezcan algas y fitoplancton, que son la base de la cadena alimentaria marítima. Os podéis imaginar cómo termina.
Actualmente existen asociaciones como la Fundación Algalita o la Plastic Pollution Coalition que luchan para cambiar las cosas, pero como puede verse en este informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEP), no es fácil luchar contra estas concentraciones de plástico. Los intentos de recogerlo mediante redes muy finas han demostrado ser contraproducentes porque también acaban con cualquier tipo de vida. Y de momento nadie sabe cómo podemos retirar los miles de toneladas de plástico que flotan en el mar.
Pero que no sepamos cómo arreglarlo no significa que no podamos hacer nada. Para empezar, podemos reducir la cantidad de plástico que usamos para evitar que las islas de plástico crezcan todavía más. La manera más rápida y fácil es reduciendo el número de envases y bolsas: cuando compremos, escojamos los productos que tengan menos plástico y no utilicemos nunca bolsas de un solo uso. Además, tiremos al contenedor de reciclaje todos los envases que utilicemos. Mira dentro del cubo de basura de tu casa y observa si has tirado alguna cosa de plástico: una parte de lo que tires en ese cubo, empezando por la bolsa, acabará en el mar.
Pero todavía hay otra cosa que podemos hacer para evitar esta catástrofe. Como decíamos al principio, no todos los plásticos provienen del petróleo sino que algunos están hechos a partir de materiales naturales y, por tanto, son biodegradables. Son los llamados EDP (las siglas en inglés para plásticos y polímeros degradables en el medioambiente), extraídos directamente de la biomasa (como el almidón o la celulosa), producidos por síntesis química a partir de monómeros biológicos o producidos por microorganismos y bacterias, como los plásticos llamados PHAS. Actualmente este tipo de polímero representa una pequeñísima parte de los plásticos que se encuentran en el mercado, pero la presión de los consumidores puede hacer que sean mayoritarios. Es cuestión de presionar, pues.

Fuentes:

  1. Imagen de un puñado de nurdles: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fd/Nurdles_01_gentlemanrook.jpg
  2. La isla de plástico del Pacífico norte: http://www.greenpeace.org/international/en/campaigns/oceans/pollution/trash-vortex/
  3. Fundación Algalita de Investigación Marina: http://www.algalita.org/index.php
  4. Plastic Pollution Coalition: http://plasticpollutioncoalition.org/es/
  5. Informe de 2005 del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEP) sobre la basura marina: http://www.unep.org/regionalseas/marinelitter/publications/docs/anl_oview.pdf
  6. Plásticos biodegradables: http://es.wikipedia.org/wiki/Pl%C3%A1stico#Pl.C3.A1sticos_biodegradables
  7. Un video espectacular sobre los problemas de algunas aves marinas con los residuos plásticos: http://www.midwayfilm.com/
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