domingo, 9 de octubre de 2011

Legislando la homosexualidad


A principios de 2011 aparecieron, en un periódico de Uganda, un centenar de fotografías de personajes populares que formaban parte de la comunidad homosexual del país. Las fotografías iban acompañadas de sus nombres y domicilios y de un titular en portada: "¡Colgadlos!". Unos días más tarde un desconocido asesinaba al activista homosexual David Kato, el primero de la lista en caer. Hacía unos meses que la presión internacional había conseguido que el parlamento de este país del África oriental retocara la nueva propuesta de ley sobre la ilegalización de la homosexualidad para que "los reincidentes" no fueran castigados con la pena de muerte sino con la cadena perpetua.
Uganda es un caso extremo de persecución de la homosexualidad, pero no es, ni mucho menos, un caso aislado. En el mundo hay muchos países en los que las leyes condenan, de una forma u otra, la homosexualidad; y son pocos los que tienen leyes que equiparen los derechos de los homosexuales con los de los heterosexuales. Echemos un vistazo.
No fue hasta el 2008 que se rompió el tabú de hablar de los derechos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) en la asamblea de la ONU, y fue para aprobar la Declaración sobre orientación sexual e identidad de género de las Naciones Unidas que condena la violencia, asedio, discriminación, exclusión y estigmatización basados en la orientación sexual. Pero fue una victoria pírrica: sólo 66 de los 192 países de la ONU votaron a favor (39 de los cuales eran europeos). Es más, inmediatamente se redactó otra declaración en contra, con el voto de 57 países (y el apoyo del Vaticano, que no es miembro de la ONU sino observador permanente) con argumentos tan absurdos como que legalizar la homosexualidad significaba dar legitimidad a los pederastas. Hasta hoy, ninguna de las dos declaraciones ha podido prosperar para convertirse en resolución y no parece que, en breve, la asamblea tenga que ponerse de acuerdo.
Y mientras tanto, cada estado tiene su propia legislación. Con respecto a los castigos, 7 países tienen pena de muerte contra la homosexualidad (Mauritania, Sudán, Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Yemen y Somalilandia), así como los 12 estados de Nigeria que han adoptado la ley islámica. Esto no significa, naturalmente, que el resto de países equiparen los derechos de los homosexuales con los de los heterosexuales: sólo 11 países lo hacen como mínimo ante la ley (que se reducen a 8 en el caso de equiparar el matrimonio homosexual con el heterosexual). En el resto, o tienen penas de cárcel y multas, o se les niega el acceso a las fuerzas armadas y otros organismos públicos. Sólo 56 estados, una cuarta parte del total, tienen alguna ley contra la homofobia.
Además, muchos países con leyes favorables, o como mínimo no discriminatorias, hacen la vista gorda cuando tienen que impedir y castigar los abusos contra la comunidad homosexual. Y es que las leyes favorables no siempre tienen el apoyo de toda la sociedad. Incluso en países relativamente abiertos como España las corrientes homófobas y en contra de las leyes de igualdad son importantes, como hemos podido ver durante la polémica ley del matrimonio homosexual.  Y en los EEUU, donde los movimientos de reivindicación de los derechos de los homosexuales tienen mucha fuerza, 18 estados todavía tienen leyes contra la homosexualidad, algunas muy recientes: 13 estados prohibieron explícitamente el matrimonio homosexual o las uniones civiles durante las primarias del 2004, actualmente el matrimonio sólo está permitido en 6 estados de los 60 que forman el país.
Uno de los principales obstáculos con el que se encuentran los derechos de los homosexuales es el hecho que mucha gente (a menudo con el aval de la religión local) considera que la homosexualidad es antinatural, y que por lo tanto no hay que aceptarla ni promoverla. El argumento es estúpido, naturalmente, porque volar y navegar, que sí que son cosas absolutamente antinaturales, son actos plenamente aceptados y la legislación los contempla y protege hasta el punto que tenemos leyes exclusivas para la aviación y la navegación.
Si queremos acabar con la discriminación antes deberemos acabar con esta idea absurda de que existen cosas naturales y cosas antinaturales. Los etólogos consideran que hay unas 1.500 especies animales que muestran comportamientos homosexuales. Si tenemos en cuenta que sólo una, el ser humano, tiene comportamientos homófobos, la pregunta que se nos plantea es evidente: ¿qué es lo antinatural?

Fuentes:

  1. El asesinato de David Kato, condenado junto con 100 personas más por un periódico homófobo ugandés: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Asesinado/activista/gay/Uganda/despues/periodico/publicara/lista/homosexuales/colgar/elpepusoc/20110127elpepusoc_5/Tes
  2. Proyecto de ley antihomosexual en Uganda: http://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_de_ley_antihomosexual_de_Uganda
  3. LGBT: http://es.wikipedia.org/wiki/Lgbt
  4. Declaración sobre orientación sexual e identidad de género de las Naciones Unidas: http://www.oas.org/dil/esp/orientacion_sexual_Declaracion_ONU.pdf
  5. La información sobre legislación la hemos sacado del web SodomyLaws, de la asociación internacional ILCA y de distintos periódicos: http://www.sodomylaws.org   y http://ilga.org/ilga/es/index.html
  6. Artículo sobre homosexualidad animal: http://www.news-medical.net/news/2006/10/23/20718.aspx



 

2 comentarios:

  1. Interesante el texto.Una llamada de atención necesaria.

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  2. Gracias por el comentario y por leernos, Diego!

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