domingo, 13 de noviembre de 2011

Siguiendo una bomba de racimo


El negocio de las armas es uno de los grandes negocios de nuestra época. Las cifras lo dicen todo: en 2010 se movieron 150.000 millones de dólares. Es un negocio tan grande y con tantos actores (fabricantes, compradores, intermediarios, ejércitos regulares, paramilitares, guerrillas, traficantes, etc.) que se hace difícil entender su funcionamiento.
Para hacerlo más cercano y entender un poco cómo funciona el negocio de las armas lo mejor es coger una empresa mediana, que no sea una de las más grandes y despersonalizadas, y seguir uno de sus productos. Poner nombres y apellidos a las cosas, y a ser posible que estos nombres y apellidos no nos suenen demasiado lejanos ni tengan la sede en una isla caribeña. Hemos escogido una empresa española, por proximidad y porque España es el noveno exportador más importante de armas de todo el mundo, lo que convierte a este país en uno de los actores principales del comercio de armas. La empresa escogida es Instalaza, una empresa con sede en Madrid y fábrica en Zaragoza que equipa a ejércitos de muchos países. Es importante que quede claro que hemos escogido esta empresa como podríamos haber escogido otra, y que en principio no es mejor ni peor que otras empresas armamentísticas. Se trata de ver cómo actúa una empresa cualquiera de las que se dedican a este abominable negocio.
El producto de esta empresa que hemos escogido son las bombas MAT-120, conocidas como bombas de racimo o bombas clúster, que la empresa fabricó y vendió hasta el 2008. La bomba de racimo es un tipo de proyectil que se lanza desde el aire o desde la superficie y que, cuando el altímetro que lleva incorporado detecta que ha llegado a cierta altura, se abre y deja ir docenas de bombas que se dispersan para ocasionar el máximo daño posible. Esta dispersión es muy efectiva si se trata de arrasar una zona, y por este motivo es una de las bombas que más daño hace a la población civil. Esta capacidad destructiva tan descontrolada fue el motivo por el cual, en el 2008, se aprobó un tratado internacional que prohíbe a los 65 países que lo han firmado usar, fabricar, vender, manipular y almacenar este tipo de bomba. España fue el quinto país en ratificar el tratado y el primero en desmantelar totalmente su arsenal de casi 6.000 bombas de racimo.
La empresa Instalaza, que todavía muestra este tipo de bomba en su catálogo (aunque después de que la noticia apareciera en la prensa en enero de 2009, especifica claramente que no las fabrica ni las vende), se quejó al gobierno español porqué le habían hundido el negocio y, encima, tuvo el morro de reclamar 40 millones de euros en concepto de lucro cesante. El gobierno, naturalmente, dijo que no. Aunque, curiosamente, hace unos meses recalificó los terrenos de la fábrica de forma muy, muy provechosa. Quizás es coincidencia, naturalmente.
Y bien, ¿qué ha pasado con las bombas de racimo que Instalaza fabricó hasta 2008 y que no se desmantelaron porque se habían vendido al exterior? De los 7 países a los que supuestamente Instalaza vendió este tipo de bomba, sólo conocíamos uno: Finlandia, donde la empresa ganó un concurso para suministrar este tipo de armamento al ejército. Del resto, nada de nada... hasta que, en abril del 2011, la ONG Humans Rights Watch descubrió en Misrata, en Líbia, los restos de unas bombas de racimo de esta empresa con las que el ejército de Gadafi había bombardeado a la población civil durante la revuelta que acabó con su régimen. Según lo que indican estos restos, fueron fabricadas en 2007. ¿Dónde están, el resto de bombas de Instalaza? Tendremos que esperar a que alguien más las tire contra la población civil para saber a quien las han vendido.
No es fácil luchar contra este tipo de comercio. Por cada bomba prohibida, los catálogos de estas empresas tienen páginas y páginas de productos "legales". Y los tratados internacionales para frenar este negocio son lentos y muy limitados. Y como no somos consumidores de este tipo de producto, tampoco lo podemos boicotear. Pero hay algo que sí que podemos hacer, que es presionar a aquellos que han financiado todo esto. En un informe de Setem del 2007 podemos ver que ese año las bombas que se vendieron a Gadafi se fabricaron gracias a los créditos que la empresa pidió a los siguientes bancos: Deutsche Bank, Cajalón, Caja Rural, Caja España, Caja del Mediterráneo, Bankinter, Barclays Bank, Ibercaja, Banco Popular, Banc de Sabadell y La Caixa. 
¿Tienes tu dinero en alguno de ellos? ¿O en algún otro banco español que financie el negocio de las armas? Quizás sea el momento de empezar a pensar en la banca ética, ¿no?

Fuentes:

  1. El comercio mundial de armas: http://www.globalissues.org/article/75/world-military-spending
  2. Post de Dando datos sobre el comercio de armas ligeras: http://www.dandodatos.com/2011/05/la-sociedad-civil-reclama-poner-las.html
  3. Los principales países exportadores de armas: http://www.sipri.org/databases
  4. Artículo sobre Instalaza en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Instalaza
  5. Bombas de racimo o bombas clúster: http://es.wikipedia.org/wiki/Bomba_de_racimo
  6. El tratado que limita el uso de las bombas de racimo: http://es.wikipedia.org/wiki/Normas_acerca_de_las_municiones_de_racimo
  7. El catálogo de Instalaza: http://www.instalaza.es/
  8. Instalaza pide 40 millones al gobierno: http://www.cincodias.com/articulo/empresas/instalaza-pide-millones-prohibicion-bombas-racimo/20110509cdscdiemp_1/
  9. La recalificación de terrenos de Instalaza:  http://www.heraldo.es/noticias/zaragoza/urbanismo_recalifica_los_suelos_fabrica_armas_instalaza_para_sacarla_del_casco.html
  10. Humans Rights Watch descubre bombas de racimo de Instalaza en Libia: http://www.hrw.org/es/news/2011/04/15/libia-municiones-en-racimo-hacen-impacto-en-misrata
  11. Las cuentas de Instalaza: http://www.setem.org/setem_ftp/madrid/descargasweb/ANEXO-BANCALIMPIA-SETEM-bombasInstalaza.pdf
  12. Informe de Setem sobre los bancos que financian el comercio de armas: http://www.bancalimpia.com/pdf/negocios-sucios.pdf
  
  
  

  

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