lunes, 19 de diciembre de 2011

Campos de concentración en Corea del Norte


En julio de 1977 Kang Chol Hwan, un niño de nueve años, fue detenido junto con el resto de su familia porque su abuelo no se había mostrado suficientemente entusiasta con el régimen de Kim Il Sung, el dictador vitalicio de Corea del Norte. El abuelo, por lo que parece, tampoco es que se opusiera: había viajado unos años antes desde Japón con toda su familia para vivir la revolución norcoreana y había dado su fortuna al partido, pero parece que eso no fue suficiente.
Kang y su familia pasaron diez años en el campo de concentración de Yodok como "familiares de un delincuente", y años más tarde, cuando consiguió huir del país y llegó a Corea del Sur después de un largo periplo por la China, describió su paso por el campo de concentración de Yodok en el libro Los acuarios de Pyongyang, el primer testimonio de un campo de concentración norcoreano que se publica en Europa. El libro es un ejemplo más de esta literatura del horror que nos ha permitido conocer cómo eran los campos de concentración nazis, los gulags soviéticos o los campos de concentración del franquismo, entre otros. El autor sufre el hambre y el frio, sobrevive comiendo ratas e insectos, lo obligan a presenciar ejecuciones y ve como un profesor mata a golpes a otro niño porque ha osado contestarle. Y lo más horrible es que Yodok no es el peor campo de concentración del régimen. Kang, cuando se refiere al resto de campos del país (Amnistía Internacional ha localizado seis pero nadie sabe cuántos hay), afirma: "Siento un cierto escrúpulo por quejarme públicamente de la vida que llevé en Yodok. Escrúpulo, sí, porque Yodok no es el campo más duro de Corea del Norte. Los hay mucho peores, envueltos en tal capa de misterio que durante mucho tiempo ha sido imposible hablar de ellos con precisión".
Además, existe una diferencia entre los campos norcoreanos y los gulags soviéticos o los campos de concentración nazis: los de Corea del Norte todavía hoy están llenos de gente. Se calcula que en Corea del Norte, con una población de 24 millones de personas, hay entre 150.000 y 200.000 encerradas en los campos de concentración por motivos políticos. Algunos de ellos son disidentes; otros, como en el caso de Kang, ni siquiera eso, aunque el régimen los considera como tales. Muchos, sencillamente han cometido el crimen de ser familiares de un preso.
Desde hace años, organizaciones como Amnistía están luchando para dar a  conocer estos campos y para hacer presión sobre el régimen de Kim Jong Un (nieto de Kim Il Sung e hijo de Kim Jong Il, que acaba de morir el pasado 17 de diciembre) para que cierre los campos y libere los presos. Si quieres ayudar a hacer presión, firma esta petición. Campos como los de Yodok, el de Senghori o el de Guantánamo son una vergüenza para nuestra especie.

Fuentes:

  1. Kang Chol Hwan: http://es.wikipedia.org/wiki/Kang_Chol-Hwan
  2. Los acuarios de Pyongyang, el libro de Kang Chol Hwan sobre su estancia en el campo de Yodok: http://www.todostuslibros.com/libros/los-acuarios-de-pyongyang_978-84-931457-8-1
  3. Campaña de recogida de firmas de Amnistía para cerrar el campo de concentración de Yodok: http://web.es.amnesty.org/enportada/campo-penitenciario-yodok.php
 
     
     
      

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