domingo, 11 de diciembre de 2011

Un barco para explorar los confines de la ética


La historia de la conquista y exploración de los océanos es, de hecho, la historia de una larga lista de barcos míticos. Pero, de los barcos de esta lista, no todos tienen el mismo valor. Muchos de ellos son conocidos en todo el mundo y muy celebrados en los países de origen de sus navegantes pero no significaron, precisamente, un avance para la humanidad. Son barcos usados para conquistar otros pueblos, para saquear riquezas naturales y para colonizar nuevos territorios. Sólo hace falta preguntar a los indios caribes por la Santa María, a los indígenas de Nueva Inglaterra por el Mayflower o, sin necesidad de ir tan lejos, a los pescadores de las costas del mar Rojo por el Alakrana. Pero en esta lista también hay barcos que, por su contribución a la historia del conocimiento, merecen un puesto de honor: el Beagle en el que viajaba Charles Darwin, el Fram del explorador polar Fridtjof Nansen o el Calypso del comandante Jacques-Yves Cousteau.
Hoy, aprovechando la celebración del cuarenta aniversario de Greenpeace, os queremos hablar de otro de estos barcos míticos: el Rainbow Warrior. Con este nombre han navegado por los mares y océanos de todo el mundo tres barcos de la organización Greenpeace dedicados al estudio del impacto que el ser humano lleva a cabo irresponsablemente sobre el medioambiente. Pero a diferencia de otros barcos científicos, el Rainbow Warrior no se ha limitado a constatar y documentar los delitos ambientales, sino que se ha implicado intentado parar algunas de las barbaridades que nuestra especie ha practicado en los océanos. Algunas de sus acciones son muy conocidas, como el asedio a los barcos que cazan ballenas indiscriminadamente y hasta el exterminio de la especie, la denuncia de los vertidos de petróleo (accidentales o no) o el intento de boicotear pruebas nucleares en mar abierto. Otras, como los estudios para demostrar el impacto de la pesca de arrastre en Nueva Zelanda o el retroceso de los glaciares noruegos no son tan mediáticas pero han tenido un papel importantísimo en la lucha para proteger estos ecosistemas.
Pero, como hemos dicho al principio, no es un solo barco sino tres los que han llevado este nombre sin coincidir nunca en el tiempo, y esto ha sido posible gracias a la inestimable ayuda del gobierno francés. La historia es bastante conocida y vergonzosa. En 1978 Greenpeace compró el primer barco, construido por el ministerio británico como barco de investigación en 1955 y que posteriormente había servido para pescar en el mar del Norte. Durante ocho años, el Raibow Warrior, que toma el nombre de una leyenda de los pueblos indígenas de Norteamérica que, en esos años, estaba muy extendida en las organizaciones ecologistas, participó en muchas campañas ambientalistas alrededor del mundo. En 1985, el barco tenía la intención de entrar en aguas territoriales francesas para impedir las pruebas nucleares que el gobierno francés quería llevar a cabo en el atolón de Mururoa, en la Polinesia. Esperaba anclado en Nueva Zelanda, pero no llegó a salir del puerto: agentes de la Dirección General de la Seguridad Exterior, la agencia de inteligencia francesa, pusieron una bomba en el barco y lo hundieron. Un fotógrafo de la expedición, Fernando Pereira, murió en el que sería el primer atentado terrorista de la historia de Nueva Zelanda. La atribución a los servicios secretos franceses no tiene nada de paranoia conspiracionista: han sido juzgados por la justicia neozelandesa y los nombres y apellidos de los agentes implicados son conocidos y aparecen en los libros de historia.
El barco se pudo reflotar, pero era imposible repararlo y lo hundieron en las islas Cavalli para que sirviera como santuario de vida marítima. Y cuatro años más tarde, en 1989, Greenpeace compró otro barco al que dieron el nombre de Rainbow Warrior II y que estuvo en activo hasta el 2011, que pasó a manos de la ONG Friendship para ser usado como barco hospital. Estos días ha tenido lugar la botadura del Rainbow Warrior III, que empieza su viaje con una "gira de presentación" que coincide con el cuadragésimo aniversario de Greenpeace. Si tenéis curiosidad por conocer este barco os podéis acercar al puerto de Barcelona, donde el Rainbow Warrior llegará el día 14 de diciembre y se podrá visitar hasta el 19. Si no vivís por aquí, podéis buscar en la web de Greenpeace cuál será la próxima parada...
Si lo visitáis os daréis cuenta de una cosa: no es un barco inmenso ni espectacular, pero es un gigante por lo que representa: es un símbolo del nuevo paso hacia delante que debe hacer nuestra especie. Ya no nos podemos conformar con saber lo que pasa en el mundo, hay que hacer algo.


Fuentes:
Santa María: http://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Mar%C3%ADa_%28nao%29
Mayflower: http://es.wikipedia.org/wiki/Mayflower
Alakrana: http://es.wikipedia.org/wiki/Alakrana
Beagle: http://es.wikipedia.org/wiki/HMS_Beagle
Fram: http://es.wikipedia.org/wiki/Fram_%281892%29
Calypso: http://es.wikipedia.org/wiki/Calypso_%28barco%29
Los 40 años de Greenpeace: http://www.greenpeace.org/espana/es/Por-dentro/40-anos-de-Greenpeace/?utm_source=newsletter-interessados&utm_medium=email&utm_term=ImagenOpen&utm_content=Cuarentones+pero+guerreros&utm_campaign=Rainbow#inicio
El(los) Rainbow Warrior: http://es.wikipedia.org/wiki/Rainbow_Warrior_%28desambiguaci%C3%B3n%29
El hundimiento del Rainbow Warrior I: http://www.greenpeace.org/espana/es/news/100708/
Fernando Pereira, el fotógrafo de Greenpeace asesinado por los servicios secretos franceses: http://www.lainsignia.org/2005/julio/ecol_001.htm
   
   
   
   

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