lunes, 13 de febrero de 2012

Comercio justo en el Pirineo: la lana de oveja xisqueta


Cuando oímos hablar de comercio justo pensamos siempre en las relaciones comerciales entre países del Norte y países el Sur, entre consumidores ricos y productores pobres. Resumiendo, el comercio justo es la búsqueda de unas condiciones dignas en el comercio de los productos de los países pobres, pagando sueldos decentes, no aceptando mano de obra infantil ni esclava, procurando que el dinero llegue a los productores locales y no a las empresas intermediarias, asegurándose que la producción respete el medioambiente, etc. Actualmente, la mayor parte del comercio mundial está muy lejos de ser justo, y la prueba es que muchas de las zonas más pobres del planeta y los puntos donde se concentra el hambre en el mundo son zonas agrícolas que, en principio, deberían poder vivir de lo que producen. La culpa es de los mercados internacionales y de las grandes empresas que compran los productos agrícolas básicos a precios de miseria, sí, pero también de los consumidores que, cuando vamos a comprar, buscamos el precio más bajo sin que nos importen demasiado las condiciones en las que has sido producido lo que compramos. Si podemos comprar un jersey por 5 o 10€, mejor que pagar 40. Pero si es tan barato es porque los productores de la lana, el algodón o el lino cobran precios de miseria o porque los trabajadores de la industria textil que lo ha confeccionado viven en condiciones infames. O las dos cosas a la vez, que es lo más corriente. Y por lo tanto, el ganadero que intenta vender la lana a una empresa que practique el comercio justo se encontrará que esta lana no tiene prácticamente demanda porque en los mercados de los países ricos poca gente quiere pagar lo que cuesta.
Pero este problema no es exclusivo de los productores de los países pobres. En los países ricos también hay muchos sectores que no pueden competir con los precios reventados de los mercados internacionales y prácticamente han desaparecido. Un ejemplo muy claro es la industria textil europea, que hace un siglo que está en crisis y ahora, con la entrada de productos textiles chinos, prácticamente ha desaparecido. Y no sólo han desaparecido las fábricas, sino también los productores de las materias primas: la lana, el algodón, el lino o el cáñamo.
En el Pirineo catalán, un caso muy evidente de esta desaparición es la oveja xisqueta, una raza autóctona con facilidad para sobrevivir en ambientes fríos y duros como el Pirineo y que da una lana y una carne de calidad. En los últimos decenios su población ha disminuido mucho, sobre todo porque su lana no puede competir en los mercados internacionales y, desde 1980, los pastores sólo sacan beneficios de la carne, porque la lana no se la compra nadie. Esta pérdida de valor de la oveja xisqueta convirtió un sector que, más allá de la dureza del trabajo, se ganaba bastante bien la vida, en un oficio sin demasiado futuro. Los hijos de los pastores, desde hace una generación, acostumbran a abandonar el oficio para dedicarse a otras cosas mejor pagadas, motivo por el cuál en el año 1995 la raza xisqueta fue catalogada como raza en peligro de extinción. 
Pero este proceso de desaparición, que en muchos casos es imparable, en el caso de la xisqueta puede tener solución. Se trata de aplicar el concepto de comercio justo a la lana de la xisqueta y concienciar a los consumidores de que el aumento de precio del producto final está justificado. En otras palabras, que el atractivo que pierde por culpa del precio lo recupere por su valor social y ambiental: comprar productos hechos con esta lana permite mantener la ganadería en el Pirineo, ayuda a salvar la especie de la extinción, protege el paisaje (las ovejas son uno de los mejores agentes forestales imaginables al conservar el sotobosque y evitar la desaparición de los prados alpinos), potencia el comercio local y de proximidad en vez de importar la lana del otro lado del mundo, reduce el impacto ambiental del transporte, evita la pérdida de habitantes de los pueblos de alta montaña, etc. Con esta idea en la cabeza, una serie de asociaciones que trabajan para dar vida al sector primario del Pirineo han creado el Obrador Xisqueta, que sirve de enlace entre 21 explotaciones de ovejas del Pirineo y una serie de artesanos que manufacturan la lana. Entre todos, y sin salir del Pirineo, consiguen cubrir todos los eslabones de la cadena: desde el pastor, que cobra un precio justo por la lana, hasta la tienda virtual donde se venden los productos (que también se pueden encontrar en unas cuantas tiendas), pasando por la formación profesional de los artesanos y artesanas o por talleres educativos. Para garantizar que no se pierda el oficio de pastor también han llevado a cabo otras iniciativas, como la escuela de pastores, que en sus cuatro ediciones ya ha incorporado más de 40 personas al sector.
El objetivo de salvar la ganadería del Pirineo no es sólo cuestión de nostalgia. El ganado es un elemento vertebrador del paisaje y de la gente que vive en él, y uno de los mejores mecanismos para evitar la pérdida de habitantes de los pueblos de la alta montaña y la ruptura con una tradición que se mantiene sin cortes desde el neolítico. ¿Qué otras manifestaciones de nuestra cultura conoces que tengan miles de años?

Fuentes:
La mayoría de las fuentes de este artículo están en catalán porque los proyectos de los que hablamos son proyectos locales situados en el Pirineo catalán y sus webs todavía no han sido traducidas a ningún otro idioma.
  1. Comercio justo: http://es.wikipedia.org/wiki/Comercio_justo
  2. La oveja xisqueta (en catalán): http://xisqueta.bigcartel.com/caracteristiques-de-la-llana
  3. Web de la asociación Obrador Xisqueta: http://www.obradorxisqueta.cat/index.php/es
  4. Tienda virtual de productos hechos con lana de oveja xisqueta (en catalán): http://xisqueta.bigcartel.com/
  5. La escuela de pastores del proyecto Grípia (en catalán): http://www.projectegripia.cat/
    
     
     
     

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