domingo, 4 de marzo de 2012

¿De qué sirven los títulos nobiliarios?


Quien lea la pregunta que nos hacemos en el título puede pensar que no sirven para nada, que son cosa del pasado. Y es verdad, los títulos nobiliarios, a día de hoy, no están asociados a la larga lista de privilegios de los que gozaban no hace mucho tiempo. Pero los títulos siguen existiendo, y son reconocidos por los estados monárquicos europeos. E incluso, a diferencia de otros títulos de carácter privado (como el de Miss España, el de obispo o el de Rey del pollo frito), hay organismos públicos que se dedican a velar por ellos y, aunque las leyes no les dan ningún privilegio, todavía tienen algunos. Echemos un vistazo.
Para hacerlo, tomaremos el caso de España, aunque muchos de estos datos pueden ser extrapolados a otros países europeos con monarquía. Los títulos nobiliarios son tan antiguos como las monarquías, y por lo tanto existen desde hace muchos siglos. Los que se usan actualmente en las monarquías europeas como la nuestra, vienen de la edad media. Este no es el sitio para hablar de la historia y de los privilegios de duques, marqueses, condes y barones, y por lo tanto no viajaremos tan atrás en el tiempo. Nos limitaremos a ir hasta el 9 de diciembre de 1931, día en el que se aprobó la Constitución de la Segunda República Española que, en su artículo 25, abolía los títulos nobiliarios con el argumento que "no podrán ser fundamentos de privilegio jurídico la naturaleza, la filiación el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas". Pero este artículo, como la república, no duró mucho, y en 1947 el general Franco restauró los títulos nobiliarios... hasta hoy. Con la aprobación de la actual constitución, donde queda claro que "corresponde al rey conceder honores y distinciones" (art. 62), los títulos nobiliarios han sido aceptados dentro del régimen democrático, y con una serie de reales decretos posteriores, como el Real Decreto 602/1980, se acabó de legalizar el tema.
Empecemos por las cifras. En 1980, el Ministerio de Justicia (que aunque parezca un chiste es el que se encarga de gestionar los títulos nobiliarios) editó la Guía oficial de Grandezas y Títulos de España, la última versión de la cual salió en 2011. En la edición de 1980 había 2601 títulos, atribuidos a 1940 personas (pensad que hay gente que tiene más de un título nobiliario: la duquesa de Alba, que es la persona con más títulos nobiliarios del mundo, tiene más de 50). No he podido consultar la versión del 2011 de la guía (no estaba en la biblioteca de ninguna universidad catalana y, sinceramente, no me apetecía pagar 20 euros por este ladrillo de casi un millar de páginas) pero en la del 2004 ya he contado 2833, 232 más que en el año 80. O sea, que el rey Juan Carlos tiene cierta propensión a nombrar nuevos nobles para pagar favores, simpatías y amistades. Por ejemplo, en el caso de Vicente del Bosque, al que otorgó el título de marqués del Bosque cuando ganó el mundial, o Mario Vargas Llosa, al que concedió el mismo título cuando ganó el premio Nobel. Por lo tanto, no es una institución que se vaya apagando para desaparecer algún día, al contrario. Cada día hay más nobles.
Ahora pasemos al otro gran tópico sobre la nobleza actual, el de que no tienen ningún privilegio... que tampoco es exactamente cierto. Sí que es cierto que, con las Cortes de Cadiz de 1812 se abolieron formalmente los antiguos privilegios, o sea, los beneficios que el poder legislativo daba a alguien por el hecho de haber nacido noble (no pagar impuestos, no ir nunca a la cárcel por deudas, etc.). Pero las instituciones modernas no han abolido el principal privilegio del que gozaban en otros tiempos: la propiedad de los bienes muebles e inmuebles conseguidos gracias al expolio y al cobro de impuestos a las personas que tenían bajo su jurisdicción. Siempre que sale este tema, los defensores y los beneficiarios de este expolio usan el argumento sagrado del derecho a la propiedad privada, que es la forma fina del "santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita", y tachan a los que se quejan de demagogos y rabiosos. Cosa que no deja de ser curiosa. El expolio practicado por la nobleza feudal hace unos siglos no es muy distinto del practicado por los jerarcas nazis hace poco más de medio siglo, pero parece que el tiempo da una pátina de legitimidad a estos delitos: los descendientes no sólo no se avergüenzan de los actos de sus antepasados sino que los defienden con orgullo.
Pero los privilegios no terminan aquí. Naturalmente, los que otorgaba el Estado no están vigentes, pero los que se otorgaban los nobles entre sí todavía están en uso, y nadie se los puede prohibir. Entre estos privilegios, está el que tienen todos los nobles con grandeza de España de ser recibidos por el rey siempre que lo deseen. Puede parecer una tontería sin importancia, pero en algunos momentos ha sido un privilegio muy valorado. Un ejemplo: durante la transición, los partidos políticos intentaban tener algún noble con privilegio de grandeza militando en el partido para poder ser recibidos por el rey siempre que lo deseasen. Es por esto, por ejemplo, que José Luís de Vilallonga, marqués de Castellbell, tuvo un lugar destacado en la Junta Democrática y en el PSOE de aquellos años. Naturalmente, en su autobiografía cuenta que era por sus cualidades intelectuales; pero en las autobiografías de los otros no se cuenta exactamente lo mismo. Su única aportación era que el monarca estaba obligado a abrirle las puertas a él y a sus acompañantes siempre que lo pidiera.
El argumento principal de los defensores de la nobleza es que los privilegios ya no existen y que actualmente son una especie de club privado con el mismo derecho a existir que el resto de clubs privados. Pero los clubs privados de verdad no tienen una sección del Ministerio de Justicia, financiada con dinero público, encargada de llevarles los números, ni tienen a uno de sus miembros haciendo de jefe de Estado únicamente por el hecho de ser el presidente del club.
Desde 1997, el escritor Javier Marías se ha convertido, sin otra legitimidad que la que le otorga su propia voluntad, en rey del islote de Redonda, un montón de piedra en medio del Caribe. Desde entonces, no para de otorgar títulos nobiliarios a sus amigos y a personalidades de la cultura. Supongo que los nobles "de verdad" lo ven como un juego que no va más allá, como una excentricidad del escritor. Pero no se dan cuenta de que es exactamente lo mismo que han hecho ellos, y que Javier Marías (Javier I de Redonda) tiene tanta legitimidad para otorgar títulos nobiliarios como Juan Carlos I. Como mínimo, los de Redonda no han robado nada a nadie.

Fuentes:
  1. El Rey del pollo frito: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/27/cultura/1311788189.html
  2. La Constitución de la Segunda República que abolió los títulos nobiliarios (art. 25): http://www.icsi.berkeley.edu/~chema/republica/constitucion.html
  3. La Constitución actual (art. 62f): http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=62&tipo=2
  4. Real Decreto 602/1980 que modifica las leyes anteriores en materia de títulos nobiliarios:  http://www.boe.es/aeboe/consultas/bases_datos/doc.php?id=BOE-A-1980-7011
  5. Guía oficial de Grandezas y títulos nobiliarios editada por el Ministerio de Justicia: http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/ca/1215198356356/Publicacion/1288775574131/Detalle.html
  6. Vicente del Bosque y Mario Vargas Llosa, nuevos marqueses: http://www.lavanguardia.com/gente/20110204/54110565649/el-rey-nombra-marques-a-vicente-del-bosque.html
  7. Las Cortes de Cádiz, en las que se abolieron los privilegios de la nobleza: http://es.wikipedia.org/wiki/Cortes_de_C%C3%A1diz
  8. Los antiguos privilegios de la nobleza: http://es.wikipedia.org/wiki/Privilegio#Privilegios_varios
  9. Grandeza de España: http://es.wikipedia.org/wiki/Grandeza_de_Espa%C3%B1a
  10. El reino de Redonda: http://www.javiermarias.es/REDONDIANA/EspecialPeriodicoCatalunya.html
  11. Los duques del reino de Redonda: http://www.javiermarias.es/REDONDIANA/DuquesdeRedonda.html
   
   
    
    

5 comentarios:

  1. Seamos justos ser miebro de un club social tampoco se considera un bien imponible y los ilustres nobles de redonda no pagan impuestos por serlo, por otra parte sí nos ponemos a expropiar todo lo que consideramos fue expoliado quizá podríamos devolverle a los judíos sus tierras a los árabes su mezquita y su alhambra habría que indemnizar a los vascos por hecharlos de sus tierras en Huesca en la época de los romanos reparar a los descendiente del brutal sitio de numancia. Sí se considera que hay que expropiar algo soy favorable como el que más siempre y cuando sea en beneficio de la mayoría pero aducir como causa de esa expropiación que su propiedad es ilegítima porque se consigui mediante la conquista o requisición violenta no es un argumento válido. También habría que demoler las pirámides porque fueron hechas con mano de obra esclava o el coliseo por se un símbolo de la opresión romana sobre las tierras conquistadas?

    ResponderEliminar
  2. Buenos días,

    En 1873 con la primera república, que duró un año aproximadamente, se dispuso: "...no se concederían en el futuro nuevos títulos, si bien no se pondrían impedimentos al uso que se hiciera de los antiguos en las relaciones privadas y sociales".

    La constitución de la segunda república dice en el artículo 25 del título 3º:
    El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios.

    En ninguno de los dos textos veo la palabra abolición, que con tanta ligereza usa.

    El Real Decreto de 1948 simplemente devolvió la facultad de controlarlos y dirimir sus controversias al Estado.

    Curiosamente, se le olvida mencionar que cuando se heredan los títulos nobles hay que pagar de impuestos de transmisiones al Estado (que es quien los gestiona) una cantidad que oscila entre 700 y 12.000 euros según la categoría del título, más que suficiente, creo yo, por la expedición de un simple y escueto papelito de sucesión.

    Los títulos nobles pertenecen exclusivamente al ámbito privado de las familias que los poseen, y sirven para mantener viva la memoria del antepasado que lo ganó, así como su humilde aportación a la creación y mantenimiento del gran imperio que nuestra querida España fue.

    En España somos unos 46 millones de habitantes. De ellos, unos 2200 son poseedores de títulos nobles, o sea, un 0,005 de la población. ¿Tiene usted la amabilidad de decirme porqué exactamente le preocupa tanto este tema?.

    Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  3. Los Grandes de España desde hace varios siglos no tienen acceso al rey "por derecho". Eso no es cierto. ¿Cual es su fuente?

    ResponderEliminar