domingo, 6 de mayo de 2012

Inmigrantes y sanidad


La pérdida de derechos siempre es un proceso gradual. El estado del bienestar no se puede dinamitar de golpe porque la respuesta ciudadana sería muy fuerte, pero se puede ir desmontando poco a poco de forma que, al cabo de un tiempo, haya desaparecido y nadie sepa qué ha pasado exactamente. Cuando alguien recorta un derecho o un servicio y anuncia el próximo recorte, tendemos a aceptar lo que ha pasado como una batalla perdida y fijar nuestras energías en los próximos recortes... y ya nos han colado un gol. Y así, poquito a poco, se va desmontando lo que ha costado tantos años construir.
Como anunció el Gobierno hace unos días, ahora toca excluir a los inmigrantes de la sanidad pública. ¿Por qué a ellos? Pues porque no votan y porque, a diferencia de los niños, que tampoco votan, son un colectivo que nunca ha despertado muchas simpatías en cierta parte de la población que sí que tiene derecho a voto.
Para hacerlo, y para conseguir el apoyo de parte de la ciudadanía a esta medida tan injusta y peligrosa, se usan los argumentos de siempre: los inmigrantes copan la sanidad pública sin aportar nada a cambio, bloquean las urgencias, disparan el gasto en medicamentos, etc.
Son argumentos estúpidos y racistas. Y lo son porque se basan en premisas falsas. Y sólo hacen falta cuatro datos para entender que son profundamente injustos:
  • Los inmigrantes van menos al médico que el resto de ciudadanos. En un estudio sobre el acceso a la sanidad pública de los inmigrantes de la Comunidad de Madrid hecho en el 2009 se dice que 8 de cada 100 nacionales van al hospital cada año por sólo 5,8 inmigrantes de cada 100.
  • Los inmigrantes tienen un consumo farmacéutico de 96,5 euros al año mientras que el resto de ciudadanos gastan 446,4 euros anuales, casi cinco veces más.
  • El único servicio médico donde existe sobrerepresentación de inmigrantes son las unidades de maternidad.
  • Sólo el 7,3% de los pacientes que han pasado por el quirófano en Catalunya en 2009 eran inmigrantes, según la Conselleria de Salut (mientras que el porcentaje de la población inmigrante en Catalunya es del 15,7%).
  • El uso de las urgencias sanitarias por parte de los inmigrantes es exactamente el mismo que el que hace el resto de ciudadanos, según un estudio del Hospital de Sant Pau de Barcelona.

La exclusión de los inmigrantes de la sanidad pública es un paso más hacia la privatización de derechos y servicios. Después de los inmigrantes vendrán los parados ("quien no paga no puede tener los mismos derechos"), después los pensionistas (hay que priorizar los jóvenes, los viejos son demasiado caros") y después el resto.

Parte de estos datos los podéis encontrar en el web de la Xarxa Antirumors (red antirumores) de Barcelona, una iniciativa muy interesante dedicada a rebatir los rumores más extendidos contra la inmigración y a la que dedicamos un artículo hace unos meses.

Fuentes:
El anuncio de la exclusión sanitaria de los inmigrantes: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/24/actualidad/1335254687_707783.html
Estudio de Ángel Alberquilla sobre la sanidad pública en la Comunidad de Madrid (2009) del que hemos sacado algunos de los datos sobre inmigración y sanidad: http://ep00.epimg.net/sociedad/imagenes/2012/04/24/actualidad/1335254687_707783_1335262552_sumario_grande.jpg
La inmigración en Catalunya en cifras, monográfico del boletín de la Dirección General para la Inmigración, abril 2012 (en catalán): http://www20.gencat.cat/docs/bsf/05butlletins/03butlletiImmigracio/02immigracioenxifres/2012/num13/Links/xifres13.pdf
La Xarxa Antirumors (Red Antirumores) de Barcelona: http://www.bcnantirumors.cat/
Un artículo de Dando datos sobre la Agencia Antirumores de Barcelona: http://www.dandodatos.com/2011/06/yo-no-soy-racista-pero.html
   
   
    
    

1 comentario:

  1. De una web especializada en datos esperaría más precisión. Los inmigrantes que pierden derechos sin solo los que residen en España ilegalmente. Un porcentaje pequeño y cuyos derechos parece lógico que puedan ser distintos a los de los residentes legales, sin entrar a juzgar los méritos de este caso concreto.
    Los estudios que citas no se sí hacen la distinción entre inmigrantes legales e ilegales y por tanto si son relevantes para la discusión.
    En todo caso el debate no es sólo sobre sí hacen un uso abusivo, sino sobre la idea misma de que un residente no legal tenga que tener atención médica gratuita.

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