lunes, 15 de octubre de 2012

El precio de una caja de cereales

Fotografía original del Dr. Roy Winkelman extraída de ClippizETC


Los gigantes de la industria de la alimentación (Nestlé, Kellogg, Kraft, General Foods, etc.) son los que imponen las normas en el mercado de alimentos. Por un lado, deciden los precios que pagan a los agricultores por sus materias primas; por otro lado, aprietan a los minoristas para que favorezcan los productos de la empresa y recorten los propios márgenes. Incluso tienen el poder de decidir las campañas publicitarias de los supermercados.
Para entender quién corta el bacalao en el sector de la alimentación, lo mejor es ver qué porcentaje del precio de un producto se lleva cada uno de los que participan en el proceso de fabricación. Hemos usado datos de cómo se reparte el precio de un paquete de cereales para el desayuno, un alimento preparado relativamente común en muchos países.

El agricultor se lleva aproximadamente un 7% del precio final. En el caso de una caja grande de cereales de 3,50€, son 25 céntimos. Una minúscula parte de estos 25 céntimos son el beneficio; el resto, semillas, maquinaria, fertilizantes, arriendo de la tierra, etc.
El 73% del precio de la caja es para la empresa transformadora. De aquí, el 29% es el coste de la transformación y el embalaje y el 44% es el beneficio. Esta empresa es, de lejos, la que hace el negocio más redondo.
Por último, la tienda minorista se lleva cerca del 20%. Este promedio cambia según si se trata de una gran superficie, con un poder de negociación mucho mayor, o de una tienda de barrio. Aquí está incluido su beneficio.

El periodista Paul Roberts, especialista en el tema, lo resume así: «La posibilidad de lograr semejantes márgenes es la razón por la que las empresas alimentarias han optado ininterrumpidamente e inexorablemente por la transformación cada vez mayor de los alimentos: cuanto más se transforma la materia prima agrícola en un bien de consumo final, más puede cobrar la empresa a cambio. En 1950, cerca de la mitad del precio de venta al público de los alimentos se empleaba en pagar al agricultor o a cualquier otro productor de estas materias primas agrícolas y la otra mitad correspondía al valor añadido. En el año 2000 el porcentaje correspondiente al producto básico había caído por debajo del 20%. Así pues, aunque agricultores, ganaderos y otros productores ganan cada vez menos con sus productos, las empresas alimentarias pueden mantener sus propios ingresos aumentando sin interrupción el valor añadido.»

Fuentes:
  1. Los datos son del libro de John Connor The Food Manufacturing Industries: Structure, Strategies, Performance and Polices. Lexington Books. Pág. 66: http://trove.nla.gov.au/work/22263342?selectedversion=NBD3245057
  2. Las podéis encontrar citadas en el libro de Paul Roberts El hambre que viene. La crisis alimentaria y sus consecuencias. Ediciones B. Pág. 88: http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/25361/El_hambre_que_viene
    
    
   

1 comentario:

  1. Cuenta con gran detalle que son fáciles de entender y también tiene grandes consejos.

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