domingo, 2 de diciembre de 2012

Desmantelando la cooperación internacional


La aportación de dinero público a la cooperación internacional nunca ha sido excesivamente generosa. Desde que en los años noventa la ciudadanía presionara para que los gobiernos de los países ricos aportaran el 0,7% del PIB a la cooperación, sólo cinco países (Dinamarca, Países Bajos, Luxemburgo, Noruega y Suecia) han llegado a esta cifra.
El resto, no sólo no han llegado (la media es de un 0,3%) sino que han aprovechado la crisis financiera de los últimos años para recortar todavía más estas partidas. En España los gobiernos autonómicos han recortado, en los últimos cuatro años, el 71% del presupuesto destinado a la ayuda oficial al desarrollo (AOD).
Durante el X Encuentro anual de coordinadoras autonómicas de ONG celebrado hace unos días en Bilbao, se ha denunciado que las intenciones de los gobiernos autonómicos para el 2013 son seguir con este ritmo drástico de recortes. Concretamente, se prevé que las autonomías recorten un 44% más en AOD, pasando de los 240 millones de euros actuales a sólo 134.
Estos recortes, naturalmente, tienen consecuencias directas: han quedado paralizados muchos proyectos de salud, educación y alimentación en el Tercer Mundo y se cree que buena parte de los que han sobrevivido tienen los días contados si se sigue recortando. Además, han disminuido las partidas destinadas a la educación para el desarrollo, es decir, a todos aquellos programas y campañas de denuncia social y movilización ciudadana destinados a concienciar a los ciudadanos españoles de la importancia de la cooperación
y hacerles ver que sus acciones individuales (como por ejemplo escoger qué compras y a quien se lo compras) tienen repercusiones globales.
A diferencia del (relativo) apoyo popular que tienen las movilizaciones en contra de los recortes en educación y sanidad, los recortes en cooperación no están tan mal vistos. Parece como si, en tiempo de crisis, la cooperación internacional debiera quedar en segundo plano. Pero eso es así porque no somos lo suficientemente conscientes de la importancia de los proyectos que se financian con este dinero. Y porqué no nos damos cuenta que, en realidad, estas partidas no suponen un gasto importante y que, si nos las ahorramos, no cambiará gran cosa en nuestra economía: la cooperación autonómica sólo representa cinco euros anuales por habitante. En defensa, sin ir más lejos, nos gastamos 368. ¡Aquí sí que deberíamos recortar! 

Fuentes:
  1. Los cinco países que destinan el 0,7% del PIB a la cooperación: http://www.abc.es/hemeroteca/historico-23-03-2002/abc/Internacional/dinamarca-holanda-noruega-suecia-y-luxemburgo-superan-el-07_86722.html
  2. Las cifras de este artículo las hemos sacado de los documentos oficiales del X Encuentro anual de coordinadoras autonómicas de ONG: http://www.congde.org/index.php/noticias/vernoticia/id_noticia/1791
    
    
     
   

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